Si abres el reporte trimestral de cualquier empresa de la Bolsa de Valores de Lima, el EBITDA aparece en la primera página, casi siempre antes que la utilidad neta. No es casualidad: es la cifra que las compañías prefieren destacar.
Las siglas vienen del inglés Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization: resultado antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Dicho en corto, cuánto gana la empresa con su negocio, antes de pagar al banco, al fisco y de descontar el desgaste de sus activos.
Aquí verás las dos fórmulas para calcularlo, un ejemplo con cifras reales de una empresa peruana, los tres ratios que se construyen encima y, sobre todo, lo que el EBITDA no te dice y por eso no deberías mirarlo solo.
Puntos clave
- EBITDA = resultado de explotación + depreciación + amortización.
- Mide el negocio, no la caja: ignora capex, capital de trabajo, intereses e impuestos.
- No es una cifra auditada ni está definida por las NIIF: cada empresa ajusta la suya.
- Se usa sobre todo en tres ratios: margen EBITDA, deuda neta/EBITDA y EV/EBITDA.
¿Qué es el EBITDA?
El EBITDA es un indicador que aísla el resultado del negocio principal de una empresa, dejando fuera cuatro cosas: los intereses de su deuda, los impuestos, la depreciación de sus activos fijos y la amortización de sus intangibles.
La idea es poder comparar dos compañías del mismo sector aunque una esté muy endeudada y la otra no, aunque tributen en países distintos y aunque una tenga las fábricas recién compradas y la otra ya amortizadas. Al quitar esas cuatro capas queda algo más parecido a «cuánto rinde el negocio en sí».
Lo que no significa es que el EBITDA sea «el beneficio real». Es un punto de partida, y de los cuatro conceptos que excluye hay dos, intereses e impuestos, que la empresa paga igual.
Cómo se calcula el EBITDA: las dos fórmulas
Hay dos caminos y ambos llegan al mismo número. Cuál uses depende de por dónde entres en la cuenta de resultados.
Desde el resultado de explotación (de arriba abajo)
Es el más directo. Partes del resultado de explotación, el EBIT, y le devuelves las dos partidas contables que no suponen salida de dinero:
Camino |
Fórmula |
|---|---|
Desde el EBIT |
EBITDA = EBIT + Depreciación + Amortización |
Desde el resultado neto |
EBITDA = Resultado neto + Impuesto a la renta + Gastos financieros netos + Depreciación + Amortización |
Desde el resultado neto (de abajo arriba)
Es el que usan los reportes de resultados cuando publican una «conciliación del EBITDA». Se arranca en la última línea, la utilidad neta, y se van sumando hacia atrás los cuatro conceptos que el EBITDA excluye hasta llegar a la cifra.
Aquí conviene corregir un error que circula mucho: al EBITDA no se le restan los gastos no operativos como multas, siniestros o indemnizaciones, precisamente porque no pertenecen al negocio ordinario. Y la renovación de maquinaria tampoco se resta: es inversión (capex), no gasto, y entra en la cuenta de resultados poco a poco a través de la depreciación, que es justo lo que el EBITDA saca de la ecuación.
Un ejemplo con cifras reales de la BVL
InRetail Perú Corp, el grupo de Plaza Vea, InkaFarma y los centros comerciales Real Plaza, publicó así su segundo trimestre de 2026:
Concepto |
Segundo trimestre de 2026 |
Variación interanual |
|---|---|---|
Ingresos consolidados |
S/ 6.122 millones |
+11,5 % |
EBITDA ajustado |
S/ 812 millones |
+14,0 % |
Margen EBITDA ajustado |
13,3 % |
+30 puntos básicos |
Utilidad neta |
S/ 255 millones |
+14,7 % |
Datos de 2026. Fuente: InRetail Perú Corp, reporte de resultados del segundo trimestre de 2026.
Fíjate en la distancia entre las dos cifras de beneficio: el EBITDA es de S/ 812 millones y la utilidad neta, de S/ 255 millones. Entre una y otra hay S/ 557 millones que sí existen y sí se pagan: intereses de la deuda, impuesto a la renta y la depreciación de tiendas, farmacias y centros comerciales. Quien mire solo el EBITDA se está saltando dos tercios de la historia.
El margen sale de dividir una cosa entre la otra: 812 entre 6.122 da 13,3 %. Es decir, de cada 100 soles que factura el grupo, algo más de 13 quedan como resultado operativo antes de depreciar.
Los tres ratios que se construyen con el EBITDA
El EBITDA casi nunca se mira solo. Su utilidad real está en los cocientes que permite:
Ratio |
Cómo se calcula |
Qué te dice |
|---|---|---|
Margen EBITDA |
EBITDA ÷ Ingresos |
Cuánto rinde cada sol facturado. Sirve para comparar empresas del mismo sector. |
Deuda neta / EBITDA |
(Deuda financiera − caja) ÷ EBITDA |
Cuántos años de EBITDA haría falta para cancelar la deuda. Por encima de 3,5 veces se considera tensión en sectores no regulados. |
EV / EBITDA |
(Capitalización bursátil + deuda neta) ÷ EBITDA |
Múltiplo de valoración: cuántas veces el EBITDA está pagando el mercado por la empresa entera. |
Merece la pena detenerse en el tercero, porque es donde más confusión hay. El valor de empresa (EV, por enterprise value) no es una forma de calcular el EBITDA: es otra cosa completamente distinta. El EV es lo que costaría comprar la compañía entera, acciones y deuda incluidas. El EBITDA aparece ahí solo como denominador, para saber si ese precio es caro o barato.
Este ratio es el que verás citado cuando se compara, por ejemplo, la deuda de Alicorp o de cualquiera de las principales acciones peruanas frente a su capacidad de generar resultado operativo.
Qué se le escapa al EBITDA
Aquí está la parte que los reportes corporativos no subrayan. El EBITDA tiene cuatro puntos ciegos importantes:
- No es caja. Se dice mucho que el EBITDA «aproxima el flujo de caja», y no es cierto. Ignora las variaciones del capital de trabajo: una empresa puede tener un EBITDA excelente y estar ahogada porque sus clientes no le pagan o porque tiene el almacén lleno de inventario parado.
- Ignora la inversión necesaria. Al quitar la depreciación, el EBITDA trata como gratis el desgaste de los activos. En un negocio intensivo en capital —minería, cemento, retail con tiendas propias— ese desgaste se traduce en capex real todos los años.
- Esconde el coste de la deuda. Dos empresas con el mismo EBITDA pueden tener resultados netos muy distintos si una paga intereses y la otra no. Por eso el EBITDA alto y la deuda alta conviven con frecuencia.
- No está normalizado. Cada compañía decide qué «ajusta» en su EBITDA ajustado, y esos ajustes no siempre son comparables entre una empresa y otra ni de un año al siguiente.
Si quieres completar el análisis, ten en cuenta que el indicador MACD y el RSI miran otra cosa: son herramientas de análisis técnico que trabajan sobre el precio de la acción, no sobre las cuentas de la empresa. Se complementan con el EBITDA, no lo sustituyen. Y si estás empezando, conviene repasar antes qué es la bolsa de valores y qué empresas cotizan en la BVL.
El EBITDA no es una cifra auditada
Conviene tenerlo muy presente: el EBITDA no está definido por las Normas Internacionales de Información Financiera. No aparece como tal en los estados financieros auditados que las empresas peruanas presentan a la Superintendencia del Mercado de Valores; vive en los reportes de gestión, las presentaciones a inversores y las notas de prensa.
Eso está cambiando. La NIIF 18, que sustituye a la NIC 1 y es de aplicación obligatoria para los ejercicios que empiecen a partir del 1 de enero de 2027, introduce dos subtotales obligatorios en la cuenta de resultados —resultado operativo y resultado antes de financiación e impuestos— y obliga a revelar las medidas de rendimiento definidas por la gerencia, la categoría en la que encaja el EBITDA ajustado. La norma no define el EBITDA, pero sí exige explicarlo y conciliarlo. Datos a 21/09/2026.
En paralelo, IOSCO, la organización que agrupa a los supervisores de valores y de la que la SMV forma parte, actualizó en marzo de 2026 su declaración sobre medidas financieras no contables, precisamente para encajarla con esa novedad de la NIIF 18.
¿Deberías fijarte en el EBITDA?
Sí, pero nunca solo. El EBITDA es un buen primer filtro para comparar el negocio de dos empresas del mismo sector sin que la deuda y la fiscalidad ensucien la foto. Como medida de lo que la compañía gana de verdad, se queda corto. Míralo siempre junto a la utilidad neta, al flujo de caja operativo y a la deuda neta; si las cuatro cifras cuentan la misma historia, puedes fiarte de ella.
Preguntas frecuentes sobre el EBITDA
Hay dos equivalentes. Desde arriba: EBITDA = resultado de explotación (EBIT) + depreciación + amortización. Desde abajo: EBITDA = resultado neto + impuesto a la renta + gastos financieros netos + depreciación + amortización. Las dos llegan al mismo número.
El EBIT es el resultado de explotación, es decir, el beneficio del negocio después de descontar la depreciación y la amortización. El EBITDA vuelve a sumar esas dos partidas. La diferencia entre ambos es exactamente el desgaste contable de los activos fijos e intangibles.
No, y es el error más común. El EBITDA no tiene en cuenta las variaciones del capital de trabajo ni las inversiones en activos fijos, y esos dos conceptos se comen buena parte del dinero. Una empresa puede tener un EBITDA creciente y un flujo de caja negativo al mismo tiempo.
Depende del sector. Como referencia general, por debajo de 2 veces se considera cómodo, entre 2 y 3,5 veces manejable, y por encima de 3,5 veces empieza a ser tensión en sectores no regulados. Las empresas con ingresos regulados, como las eléctricas, soportan niveles más altos.
Porque el EBITDA no está definido por las NIIF y cada compañía puede excluir de él las partidas que considera extraordinarias: reestructuraciones, diferencias de cambio, costes de una adquisición. Eso hace que dos EBITDA ajustados no sean automáticamente comparables. Conviene leer siempre la nota que explica qué se ha ajustado.
Fuentes consultadas: IFRS Foundation — NIIF 18, Presentación e información a revelar en los estados financieros, SMV — Información financiera de los emisores, InRetail Perú Corp — Relación con inversionistas