Un dividendo preferente es el que una empresa tiene que pagar a una clase concreta de accionistas antes de repartir nada al resto. En el Perú esa clase son las acciones sin derecho a voto: quien las tiene renuncia a votar en la junta y, a cambio, cobra primero.
Es un intercambio, no un regalo. Entender qué se gana y qué se pierde con ese canje es lo que decide si estas acciones encajan en tu cartera o no.
¿Qué son los dividendos preferentes?
El dividendo preferente está asociado a ciertas sociedades en las que algunos socios disfrutan de determinados privilegios, como es el caso de acceder al dividendo preferente. Esto significa que los accionistas que posean acciones preferentes tienen la prioridad para cobrar dividendos antes que los accionistas con acciones ordinarias. Esta prioridad no implica adelantarse en la fila de cobro, sino que es un derecho propio que garantiza su preferencia en el reparto de beneficios.
Los dividendos preferentes ofrecen a estos accionistas una mayor seguridad y previsibilidad en cuanto al retorno de su inversión, ya que se aseguran de recibir pagos antes que los demás accionistas.
¿En qué empresas existe dividendo preferente?
En el Perú el dividendo preferente lo pagan las sociedades anónimas que han creado una o más clases de acciones sin derecho a voto. No todas las empresas las tienen: es una decisión que se toma al constituir la sociedad o al ampliar capital, y queda escrita en el estatuto.
Suelen recurrir a ellas las empresas que necesitan capital nuevo pero no quieren repartir poder de decisión. Al inversionista le ofrecen un cobro preferente y al grupo controlador le permiten levantar dinero sin diluir el control de la junta. En la Bolsa de Valores de Lima conviven con las acciones comunes de varias emisoras, normalmente con menos liquidez.
Qué dice la ley peruana sobre el dividendo preferente
El régimen está en la Ley General de Sociedades (Ley 26887). Su artículo 94 permite crear una o más clases de acciones sin derecho a voto y precisa que esas acciones no se computan para el quórum de las juntas generales.
El artículo 97 es el que importa para el bolsillo: las acciones sin derecho a voto dan derecho a percibir el dividendo preferencial que establezca el estatuto y, existiendo utilidades distribuibles, la sociedad está obligada a repartirlo. Desde la modificación del Decreto Legislativo 1061, vigente desde enero de 2009, ese reparto procede sin necesidad de un acuerdo adicional de la junta, que es justo lo que diferencia este dividendo del ordinario: el ordinario depende de que la junta lo apruebe, este no.
El mismo artículo añade una segunda ventaja: si la sociedad se liquida, estas acciones recuperan su valor nominal, descontando los dividendos pasivos, antes de que se pague el valor nominal de las demás.
El artículo 97 es el que importa para el bolsillo: las acciones sin derecho a voto dan derecho a percibir el dividendo preferencial que establezca el estatuto y, existiendo utilidades distribuibles, la sociedad está obligada a repartirlo. Desde la modificación del Decreto Legislativo 1061, vigente desde enero de 2009, ese reparto procede sin necesidad de un acuerdo adicional de la junta, que es justo lo que diferencia este dividendo del ordinario: el ordinario depende de que la junta lo apruebe, este no.
El mismo artículo añade una segunda ventaja: si la sociedad se liquida, estas acciones recuperan su valor nominal, descontando los dividendos pasivos, antes de que se pague el valor nominal de las demás.
¿Qué ventajas da tener acciones privilegiadas?
Tener acciones privilegiadas ofrece varias ventajas. La principal es el acceso al dividendo preferente, lo que significa que en el período de reparto de beneficios, estos accionistas serán los primeros en la fila para cobrar. Este reparto se realiza después de pagar los impuestos y destinar una cantidad determinada a las reservas de la sociedad.
Además del dividendo preferente, los accionistas privilegiados pueden tener una mayor cuota de liquidación en caso de disolución de la empresa, lo que proporciona un nivel adicional de seguridad sobre su inversión.
Por tanto, los accionistas con acciones preferentes disfrutan de una posición más ventajosa y segura en términos de retorno de inversión, comparado con los accionistas con acciones ordinarias.
Acción con derecho a voto |
Acción sin derecho a voto |
|
|---|---|---|
Voto en la junta |
Sí |
No |
Cuenta para el quórum |
Sí |
No |
Dividendo |
Depende del acuerdo de la junta |
Preferencial, obligatorio si hay utilidades distribuibles |
Orden de cobro |
Después de las preferentes |
Primero |
En la liquidación |
Cobra después |
Recupera el valor nominal antes que las demás |
¿Por qué se obtiene preferencia en el reparto de dividendos?
La preferencia en el reparto de dividendos suele concederse a accionistas que han proporcionado capital adicional a la sociedad, ya sea para ampliar capital u otros motivos. Esta preferencia se establece como una especie de gratitud o moneda de cambio y está respaldada por los estatutos de la sociedad.
Esta preferencia permite a los accionistas tener la seguridad de que no perderán el monto invertido y les proporciona una visión clara de la posición económica de la sociedad. Es una manera de premiar a los inversionistas que aportan capital crítico para el crecimiento y la estabilidad de la empresa.
Qué mirar antes de comprar una acción sin voto
Lo primero es el estatuto de la empresa, porque ahí está escrito en qué consiste la preferencia: puede ser de rango, cobrar antes, o de cantidad, cobrar más, o las dos cosas. Dos emisoras pueden llamar igual a su clase preferente y pagar cosas muy distintas.
Lo segundo es la capacidad real de generar utilidades, porque sin utilidades distribuibles la preferencia no sirve de nada. Y lo tercero, la liquidez de esa serie: una acción que cobra primero pero que casi no se negocia puede ser difícil de vender cuando la necesites. Si quieres profundizar, revisa las estrategias de inversión en dividendos y esta guía básica para invertir en dividendos.
Lo segundo es la capacidad real de generar utilidades, porque sin utilidades distribuibles la preferencia no sirve de nada. Y lo tercero, la liquidez de esa serie: una acción que cobra primero pero que casi no se negocia puede ser difícil de vender cuando la necesites. Si quieres profundizar, revisa las estrategias de inversión en dividendos y esta guía básica para invertir en dividendos.
Dudas frecuentes sobre los dividendos preferentes
No del todo. La empresa está obligada a repartirlo cuando hay utilidades distribuibles, pero si el ejercicio cierra en pérdidas no hay nada que repartir y el dividendo no se paga. La preferencia ordena el reparto, no crea el dinero: por eso conviene mirar el historial de resultados antes de contar con ese ingreso.
Para un inversionista minoritario, casi siempre sí. Con un paquete pequeño, el voto en la junta no cambia ninguna decisión, mientras que el cobro preferente es un derecho real y exigible. El cálculo se invierte si inviertes lo suficiente como para influir en el gobierno de la empresa.
No son lo mismo, aunque las dos carecen de voto. La acción sin derecho a voto es capital social con el dividendo preferencial que fija el estatuto. La acción de inversión procede de un régimen distinto, participa en las utilidades y en el patrimonio pero no forma parte del capital social ni da los mismos derechos societarios.
Las emisoras inscritas comunican el acuerdo de reparto como hecho de importancia y la información queda publicada en el sistema de información del mercado de valores de la SMV. Ahí aparecen el monto por acción, la fecha de corte y la fecha de pago, que son los tres datos que necesitas.
Suele costar más. Al haber menos títulos de esa clase y menos interés institucional, la negociación es más delgada y la horquilla entre compra y venta, más ancha. Antes de entrar conviene revisar el volumen negociado de esa serie concreta, no el de la acción común de la misma empresa.
Fuentes consultadas: