¿El triunfo de Trump?

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¿El triunfo de Trump?

Me llama poderosamente la atención la sorpresa/preocupación que ha generado que el Señor Donal Trump haya sido electo Presidente de los Estados Unidos de América, como ven digo “electo” y no digo “triunfó”.

Empleo la palabra electo porque de eso es que precisamente se trata, Trump alcanzó la primera magistratura del Estado no porque se la ganó, la alcanzó porque la mayoría de una sociedad se tomó su tiempo y saliendo de sus casas y trasladándose a otro lugar, sea este cercano o no y después de esperar su turno ejerció un derecho que en todas las Constituciones del mundo se contempla como fundamental: el derecho de elegir y ser elegido.

Esa es la diferencia entre ser electo y triunfar, triunfa el que se enfrenta en igualdad de condiciones y con su solo esfuerzo y sin ayuda de nadie y alcanza la meta, triunfa el deportista, triunfa el estudiante que bajo su esfuerzo dedicación y sacrificio logró un titulo de grado, triunfa el inventor y el científico que ellos y solo ellos creyeron en sus proyectos y le demuestran al mundo que no estaban locos. Asimismo existen mil y una formas de triunfos.

Un cargo electivo es voluntad de una mayoría dentro de una sociedad que le dice a un candidato, A PARTIR DE AHORA POR ESTE PERIODO DE TIEMPO NOSOTROS CONFIAMOS EN TI LA ADMINISTRACION DEL GOBIERNO DE NUESTRO PAIS.

Por lo tanto, ninguna persona que sea electa presidente TRIUNFÓ, lo que ganó fue la confianza de su pueblo para dirigir los destinos de su país, cargando por lo tanto con la responsabilidad que esto conlleva.

El triunfo se demuestra con celebración y festividad, en algunos casos con obtestación, solo recordemos el triunfo de nuestro equipo preferido en cualquier serie mundial.

La elección se demuestra con programas realizables, con planes alcanzables, con objetivos nacionales, políticas públicas aplicables para el logro de esos objetivos nacionales, con preocupación, entrega, disposición, sacrificio, vocación de servicio y sobre todo con capacidad y responsabilidad.

Entonces y como elemento concluyente de este primer punto: Trump no triunfó, fue ELECTO.

Ahora bien, la decepción provocada a la sociedad por la incapacidad del funcionario electo que se caracterizó por su ineptitud, SÍ se refleja en fracaso, al no poder darle satisfacción a la confianza recibida gratuitamente por sus conciudadanos, y que posiblemente se reflejó en riquezas mal habidas por parte de ese funcionario.

Otro punto a destacar es que Trump es un fenómeno no un personaje, ese tipo de fenómeno se da cuando la sociedad se siente defraudada.

Conociendo la preferencia de la sociedad de los EE.UU., seguro que en otros tiempos el Señor Trump nunca hubiese sido un candidato a considerar para ser Presidente, pero en este caso él era su única opción, los ciudadanos de los Estados Unidos de Américas no eligieron a Trump, realmente lo que hicieron fue rechazar un sistema populista que tiene ya varios años prácticamente invariable, que desde la primera campaña de Bill Clinton ha tenido como estrategia hacerse los simpáticos con los que ellos mismos (los demócratas) llamaron las minorías, de allí se dedicaron a agenciarse el apoyo de cualquier organización civil no importando la razón que la identifique, pero que fuere considerado minoría, desde las de preferencias sexuales hasta los inmigrantes no regulados por las leyes Americanas.

Es decir que siempre que “las minorías” estén organizadas o identificadas son un objetivo a ser conquistadas para lograr sus votos, aunque la razón que las identifique riña con los más básicos, fundamentales y respetados principios y valores de la sociedad.

Esa estrategia le fue tan realmente exitosa, que posteriormente la extrapolaron más allá de sus fronteras agenciándose entonces el reconocimiento internacional, es decir, la estrategia siguió siendo exitosa y se convirtió en una macro estrategia de partido que muy bien la empleó Obama en su primera campaña política, cuando se comprometió con las uniones (sindicatos) para preservar las empresas en las que laboraban aunque estas ya estaban quebradas, compromiso que cumplió gastando miles de millones de dólares en empresas que finalmente terminaron en quiebra y lo gastado nunca llegó a las manos de los verdaderos trabajadores.

Implementaron una estrategia de privilegios a favor de “las minorías” que olvidaron a su verdadera sociedad, olvidaron los valores que esa sociedad representa, atesora y protege.

Olvidaron los principios que siempre han marcado a la sociedad de los EE.UU., su creencia fundamentada en una firme convicción del “destino manifiesto”, cimentada en una Fe que movilizó a sus ancestro desde una Europa feudal y monárquica, carente de libertades y reconocimiento sociales, para establecerse en un nuevo mundo lleno de oportunidades y radicalmente opuesto al totalitarismo dueño de vidas y bienes del que procedían.

Se olvidaron de que ese ciudadano americano es guardián de sus tradiciones y que acostumbra a creer ciegamente en sus gobernantes y a tener confianza total en sus autoridades y en su sistema, porque entienden que representan un gobierno DEL PUEBLO, PARA EL PUEBLO Y POR EL PUEBLO.

No entendieron los demócratas/Clinton que las minorías no son el pueblo, son parte del él, no hay forma simple y llana de separar células del cuerpo humano sin que estas mueran y el órgano afectado no se recienta, exactamente eso pasó con el modelo populista/Clinton, atendieron a células y descuidaron los órganos y por ende lesionaron el cuerpo.

La sociedad al igual que el cuerpo está hecha para vivir dentro del conjunto universo que representa, donde cada uno de sus componentes, de forma armoniosa o no, realiza sus funciones; el populismo/Clinton creo su doctrina “triunfadora” segregando la sociedad de las minorías (la expresión suena extraña pero fue así).

Es importante destacar que quienes votaron en estas pasadas elecciones de los EE.UU., y los que han votado en todas las anteriores son CIUDADANOS AMERICANOS, quienes son legítimos miembros de esa sociedad y por lo tanto son los que saben lo que quieren y lo que necesitan como modelo de gobierno y gobernante, es decir esta elección fue fruto del derecho que tiene todo pueblo de elegir a sus gobernantes.

El mensaje de este triunfo es muy claro a los políticos de todos los países del mundo, en especial a los latinoamericanos que siempre están copiando literalmente (aunque no aplique en sus países) el modelo Americano, y es que se debe gobernar para beneficio de la sociedad que siempre será la mayoría, los pueblos están cansados de que los políticos sean populistas haciéndose los simpáticos a costillas de los ciudadanos que trabajan, que respetan la ley y que no están haciendo manifestaciones violentas en contra del Estado, porque su única preocupación es ser productivos y vivir en un país de garantías de acuerdo a lo establecido en sus Constituciones y legislaciones.

El mensaje que se debe interpretar ante la elección de Trump, es que los ciudadanos americanos quieren un gobernante que piense primero en ellos y precisamente es lo que todo ciudadano de cualquier país del mundo quiere, aunque no lo diga.

Entiendo que con este fenómeno muchos políticos y gobernantes del mundo van a pensar en reencausar su tendencia populista, y a pensar más en las reales necesidades de sus sociedades antes de estar buscando simpatías fuera de ella, que es a la que se deben y se comprometieron cuidar.

Lo cumpla o no, ese fue el mensaje de todos los discursos de Trump, expreso de manera clara o en esa forma peculiar de él presentar sus ideas, que su país y sus recursos deben ser para sus ciudadanos.

No es un discurso nuevo, no es un discurso exclusivo de Trump, en la actualidad existen movimientos en toda Europa que están pidiendo a gritos a sus políticos que presten atención a sus naciones y se olviden de ser populistas, el triunfo del Britain Exit (BREXIT) que obligó, por el voto mayoritario, a que Gran Bretaña saliera de la Unión Europea, es una demostración de la exigencia de las sociedades a sus gobernantes de que le presten atención, y como bien dice el periódico DIARIO LIBRE del día de hoy en su sección AM titulado LOS CIUDADANOS HABLAN OTRO IDIOMA, lo mismo está pasando en España y Francia. La sección AM nos dice también, que en Latino América una clara demostración de ello fue el triunfo del NO en Colombia; estoy totalmente de acuerdo en ese punto, ya que se impuso la firme posición de la sociedad colombiana ante la intención del Presidente Juan Manuel Santos de firmar un acuerdo de paz con la FARC, otorgándole un paquete de privilegios, posiciones y beneficios nunca vistos, ni esperados, ni igualados, a esa organización que ha sumido a Colombia durante medio siglo en la incertidumbre, el crimen, la inseguridad y el sufrimiento.

Estoy convencido que el pueblo Colombiano no ha puesto en dudas las buenas intenciones del Presidente Santos de lograr la tan soñada paz en Colombia, pero como dijera Winston Churchill: ¡EL QUE SE ARRODILLA PARA CONSEGUIR LA PAZ, SE QUEDA CON LA HUMILLACIÓN Y LA GUERRA !
Entiendo que estamos en el inicio del proceso de retomar el control por parte de la sociedad, que sabe que tiene el poder para exigir a sus gobernantes ELECTOS que se concentren en el ejercicio de sus funciones apegados al principio y deber de que están comprometidos con la correcta administración de los recurso a favor de las mayorías y a entender que no fueron electos para hacerse los simpáticos, ya que para esos están los PAYASOS.