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Características de las empresas de calidad según Warren Buffett (Parte III – Estado de Flujos de Efectivo)

Los flujos de caja definen la fortaleza de una compañía
Los flujos de caja definen la fortaleza de una compañía

En esta última entrega vamos a hablar del estado de flujos de efectivo, lo que podría considerarse el aspecto clave de su estilo de inversión. Según sus propias palabras “hay una diferencia enorme entre el negocio que crece necesitando una gran cantidad de capital y el negocio que crece sin necesidad de capital”. Yo no puedo estar más de acuerdo. En las partes I (Cuenta de Pérdidas y Ganancias) y II (Balance de Situación) anteriores, ha quedado bien claro que es preferible una empresa que necesite invertir lo menos posible en sus productos o servicios, ya que la amortización es un gasto muy real. Lo mismo sobre los gastos de I+D, ya que una compañía cuyo producto no necesite apenas ser actualizado podrá generar flujos de caja sin que su patente expire o su ventaja tecnológica pueda quedar obsoleta. 

El estado de flujos de efectivo se construye porque las compañías utilizan el método de devengo en vez del criterio de caja. Por ejemplo, las ventas se contabilizan en el momento en que se producen (cuando la mercancía sale por la puerta o el servicio se presta), y no cuando el dinero pagado por esa venta entra en caja. Pero no es lo mismo una compañía que cobra por adelantado y con lista de espera que otra que cobra a 60 días y con una alta tasa de morosidad. Por ello, este cuadro realiza ajustes monetarios y desgrana la realidad de la cuenta de pérdidas y ganancias, hablándonos de certezas y no de expectativas. 

Pero también sirve para explicar el balance de situación. Por ejemplo, podríamos estar ante una compañía con una inmensa caja neta y pensar que estamos ante una ventaja competitiva duradera. Pero nada más lejos de la realidad si cuando acudimos al estado de flujos comprobamos que cada año emite nuevas acciones u obligaciones con las que hacer frente a las altas inversiones que requiere la industria extremadamente competitiva en la que opera.

Como ya supongo que sabréis, los flujos de caja se desgranan en los siguientes grupos: flujos de caja procedentes de actividades de explotación, flujos de caja procedentes de actividades de inversión y flujos de caja procedentes de actividades de financiación. 

  • Flujos de efectivo procedente de las actividades de explotación. En el primero de los grupos, se parte del resultado neto de la cuenta de pérdidas y ganancias, y mediante unos ajustes se obtiene el flujo de efectivo procedente de las actividades de operación o cash-flow operativo. Como su propio nombre indica, este dato nos va a informar del efectivo que la empresa genera en su actividad operativa, aquella por cuyo propósito fue fundada la empresa. Entre estos ajustes positivos está la amortización y la depreciación, ya que, aun suponiendo un gasto para la compañía, no es una salida de fondos de caja. La verdadera salida de fondos de caja se produce cuando la compañía paga el activo amortizable o depreciable en cuestión. Exactamente lo mismo pasa con la partida de clientes o la de proveedores, sólo el dinero efectivamente cobrado de los clientes entra en caja, y sólo el dinero efectivamente pagado a proveedores sale de caja. Por buscar un símil sencillo con la vida real de una persona, cuando un agente nos pone una multa de tráfico, cuando nos llega la carta a casa lo deberíamos incluir en la cuenta de pérdidas y ganancias como gasto, pero hasta que no abonamos la multa no habrá una salida efectiva de fondos de nuestra cuenta y, por tanto, no será hasta ese momento cuando podremos incluirla en nuestro estado de flujos de efectivo. 
  • Flujo de efectivo de las actividades de inversión. Aquí figuran todas las operaciones llevadas a cabo tanto de compra de activos como de venta de los mismos, lo que generará salidas de fondos en el momento de las compras o inversiones, y entradas de fondos en el momento de su venta o desinversión (por ejemplo, un camión que ha llegado al final de su vida útil y se vende a un desguace por su valor residual). Como ya hemos comentado, será interesante buscar compañías que sean capaces de mantener su posición competitiva con los mínimos gastos de capital, pero no todos los sectores lo van a permitir. Por ejemplo, una compañía como la ya citada Coca-Cola ha dedicado a inversiones en los últimos 10 años el equivalente al 19% de sus beneficios totales. Por contra, el sector automovilístico exige altos gastos de capital para no quedar fuera del mercado en relación a los competidores, lo que exige que muchas compañías dediquen a gastos de inversión una cantidad superior al 100% de beneficios. Si te preguntas cómo una compañía puede gastar más dinero en inversiones de lo que genera por su negocio, espera a ver el siguiente apartado de flujos de financiación y lo entenderás. Como norma general, Warren Buffett determina que, si una compañía utiliza históricamente el 50% o menos de su beneficio neto anual para gastos de capital, entonces es una compañía candidata a poder contar con una ventaja competitiva duradera. Si ese porcentaje se va al 25% de forma sistemática, entonces la probabilidad de que estemos ante una compañía con ventaja competitiva duradera es prácticamente una certeza.
  • Flujo de efectivo de las actividades de financiación. Este último flujo de efectivo calcula la cantidad que entra o sale de la compañía como consecuencia de todas las operaciones financieras que lleve a cabo. En el apartado de entradas de efectivo estaría por ejemplo la concesión de un préstamo por un banco o la emisión de obligaciones y nuevas acciones; en el apartado de salidas de efectivo estaría, por ejemplo, la devolución de un préstamo bancario, la amortización de obligaciones o la más que beneficiosa para el accionista recompra de acciones propias. ¿Qué por qué es beneficioso para un accionista la recompra de las propias acciones? En el libro lo dejan bien claro. Si una compañía reduce el número de acciones en circulación mediante la recompra, el beneficio neto generado se repartirá entre menos acciones, provocando que el beneficio por acción se incremente. Este hecho llevará a que el accionista obtenga un beneficio adicional libre de impuestos, ya que no estará obligado a abonarlos hasta que no venda su participación. Esta práctica es muy recomendable por Warren Buffett a todos los consejos de administración de compañías. Una empresa con ventaja competitiva duradera y que genere una cantidad ingente de efectivo deberá emplear ese dinero en reinvertirlo para generar más riqueza, pero muchas veces no es posible, ni se encuentran nuevos negocios donde invertirlo. En ese caso, una de las decisiones más aconsejables para beneficiar al accionista será el pago de dividendos (sujeto a impuesto) o la recompra de acciones (libre de impuestos hasta la venta de la participación). El lugar indicado para estudiar el desglose de todos estos movimientos es el flujo de efectivo de las actividades de financiación.
 
Ahora vamos a ver qué se obtiene del cuadro completo de estados de flujo de efectivo. Si sumamos el flujo de efectivo de las actividades de explotación, el flujo de efectivo de las actividades de inversión y el flujo de efectivo de las actividades financieras, obtendremos la variación neta del efectivo de la compañía en el periodo considerado, lo que debería coincidir exactamente con la variación experimentada en el epígrafe dedicado a la caja (o efectivo) en el balance de situación.

Para terminar, volvamos a recordar que todos los datos anteriores hay que estudiarlos en un período de varios años (no vale en uno o dos, Warren Buffett recomienda diez años) para saber si los datos que presenta la compañía son fruto de un día o es lo que viene haciendo desde siempre. Si determinamos que estamos ante una compañía con ventaja competitiva duradera, tenemos una gran candidata a entrar en nuestra cartera, pero no hay que precipitarse. Casi todos los buenos negocios son ya conocidos por todos, así que será difícil encontrarlos cotizando a precios razonables. Por ello, deberemos esperar a momentos en los que baje el mercado o la propia acción (siempre por problemas puntuales que no afecten de forma sustancial a la compañía), y asumir que tendremos que pagar un sobreprecio por esa calidad. Si el negocio cuenta de verdad con ventaja competitiva duradera, ese sobreprecio no será un problema, ya que nos compensará con creces en el largo plazo. 


 *PD: Para identificar rápidamente empresas candidatas a tener ventaja competitiva duradera (al menos la han podido tener en el pasado), un método muy sencillo es buscar este tipo de patrón creciente en sus gráficos de cotización a largo plazo:

Gráfico histórico de Alphabet (Google)
Gráfico histórico de Alphabet (Google)


Gráfico histórico de Coca-Cola
Gráfico histórico de Coca-Cola


Gráfico histórico de Johnson&Johnson
Gráfico histórico de Johnson&Johnson


Gráfico histórico de Moody´s
Gráfico histórico de Moody´s


Gráfico histórico de Hawkers Cooker Ltd
Gráfico histórico de Hawkers Cooker Ltd


Va a ser fácil apreciar la diferencia con los gráficos de más abajo, ¿no? También va a ser fácil apreciar por qué en las primeras puede merecer la pena pagar un pequeño sobreprecio y en las segundas es absolutamente imprescindible comprar a un buen precio. 

Gráfico histórico de Renault
Gráfico histórico de Renault


Gráfico histórico de Acerinox
Gráfico histórico de Acerinox


Gráfico histórico de IAG
Gráfico histórico de IAG


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