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Ayer, la autoridad monetaria de la República Checa, en un movimiento ampliamente esperado por los mercados financieros, decidió finalizar la vinculación de su divisa con el EUR, que mantenía desde noviembre de 2013 en 27 EUR/CZK.

Lo anterior se tradujo en una apreciación inmediata del CZK frente al resto de principales pares.

 

 

 

Como ya comentamos en nuestro post sobre regímenes cambiarios, un país puede decidir vincular su moneda a la evolución de otra divisa, normalmente el EUR o el USD. Esto se conoce como peg. Peg, y no peck, que es como se llamaba despectivamente a los miembros de la raza de Willow.

 

Esta vinculación puede realizarse a través de una caja de conversión, como en el caso del HKD con el USD desde 1983. Quien elige esta modalidad, se obliga a cambiar por ley la moneda nacional por una extranjera a un tipo de cambio determinado. Para poder cumplir este compromiso, el emisor sólo puede emitir moneda nacional cuando está respaldada por la moneda extranjera de referencia.

 

Otra forma de realizar un peg es a través de un tipo de cambio fijo. En este caso, el emisor de la moneda vincula el tipo de cambio de su divisa a otra moneda o a una cesta de monedas y establece unas bandas de fluctuación inferiores al 1%. Un ejemplo de este caso era el CZK. También lo fue el CHF frente al EUR, en un nivel de 1,20, desde septiembre de 2011 hasta enero de 2015.

 

 

Finalmente, otra opciones, normalmente previas a un sistema de cambio flexible, suelen ser la llamada flotación fijada y la flotación en bandas de fluctuación. Actualmente, el ejemplo más conocido es el del CNY, si bien se especula mucho si el HKD se le unirá.

 

Aunque cada vez haya un menor porcentaje de divisas con algún tipo de peg,en 2016 más del 40% de las divisas del mundo tenía algún tipo de vinculación con otra. La mitad de ellas, con el USD.

 

Entre las principales ventajas que proporciona el peg, podríamos destacar las siguientes:

  • Principalmente, el peg disminuye la volatilidad en la moneda local, eliminando por tanto la incertidumbre en los tipos de cambio. Esto añade estabilidad en las relaciones comerciales, facilitando los flujos de inversión entre países. Esto es lógicamente más importante en países con mercados monetarios poco desarrollados o ilíquidos. 
  • Da una mayor credibilidad a los países que fijan su moneda a otra con una política monetaria más disciplinada. Igualmente, imponen una disciplina a la autoridad monetaria que asume el tipo de cambio fijo.
  • Se puede utilizar como medida para alcanzar los objetivos de inflación. Así, por ejemplo, puede prevenir la monetización de la deuda que podría generar una inflación alta o burbujas de activos. Por otro lado, puede utilizarse para mantener la divisa artificialmente baja (normalmente de acuerdo a PPA), como en el caso del CZK, lo que produce un efecto inflacionista.

  • En el caso de que el peg se establezca por debajo de PPA, para un país exportador tiene también la ventaja de permitir que se beneficie de una divisa relativamente débil. Con todo, es importante tener en cuenta que este tipo de vinculaciones suelen caer por su propio peso antes o después, debido a la complicación de mantener el vínculo.

Y esto último, nos recuerda que no todo en el peg son ventajas. Así, como principales inconvenientes de vincular tu divisa a los movimientos de otra podríamos destacar:

  • Principalmente, una autoridad monetaria que decide vincular el destino de su divisa a los movimientos de otra, pierde la capacidad de establecer su política monetaria propia y se ve obligada a adoptar la de la divisa que escoge para establecer el cambio fijo. Esto lo explicamos en el post sobre la trinidad imposible.
  • Así mismo, para mantener el peg estable, los gobiernos pierden capacidad sobre su política fiscal. Un ejemplo de esto son las notables tensiones que sufrió el EUR (y sigue sufriendo en parte) en 2012, debido a las diferencias en política fiscal de los países miembros.
  • La defensa del cambio fijo, sobre todo cuando se escoge un cambio alejado de PPA, suele desembocar por tanto en diferentes tensiones económicas, que se traducen en desempleo, inflación, etc.
  • El banco central necesitará reservas de divisas extranjeras y capacidad de imprimir divisa doméstica, para ajustar el tipo de cambio. Como hemos comentado, cuando el peg se establece en precios lejanos a los de equilibrio, o en momentos de tensión en los mercados financieros, la sobre oferta o sobre demanda puede afectar notablemente a estas reservas al alza o a la baja:

  • Otra desventaja es que los tipos de cambio fijos no permiten una corrección automática de los déficits comerciales, puesto que la divisa no puede apreciarse o depreciarse.
  • Todo ello sin contar posibles errores de la autoridad monetaria al escoger el tipo de cambio, etc.

 

Ventaja e incovenientes, lógicamente cada país decide qué es lo que más conviene. El mercado por otro lado juzga estas decisiones, presionando los peg que no son estables y obligando a que antes o después todo vuelva a sus fundamentales.

 

Tomás García-Purriños, CAIA

@tomasgarcia_p

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