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Humanité
Buscando una nueva economía con cabida para la sustentabilidad y la responsabilidad social.

La última evaluación de la pobreza en México

Los resultados sobre la evolución de la pobreza en México, dados a conocer ayer por el CONEVAL (Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social), merecen unos cuantos comentarios.

 
Las cifras estadísticas se miden de manera bianual, entonces ahora se evalúan resultados del período 2013-14 y  resultan ser desafortunados: el número de pobres aumentó dos millones desde 2012. 
 
Pero antes de que los gobernantes en turno quieran confundir al público con sus alquimias estadísticas, hagamos nosotros unas simples operaciones aritméticas. La población en el período contemplado creció 2.1% (de 117.3 a 119.8 millones de habitantes), sin embargo el número de pobres creció 3.8% (de 53.3 a 55.3 millones de personas), es decir, la pobreza está creciendo más rápido que la población, o visto de otra manera, equivale a decir numéricamente que de los 2.5 millones que nacieron en el bienio, 2 millones engrosaron las filas de la pobreza y sólo medio millón escapó de esa condición (20% de los nuevos nacimientos).
 
En el 2012, 45.4% del total de la población estaba en la pobreza y en el 2014 lo está el 46.2%, casi podemos decir que de cada 2 personas que habitan este país, una es pobre. ¿Esto nos hace ser un país emergente o "sumergente"?
 
La Secretaria de Desarrollo Social, la ex perredista y ahora priista, Rosario Robles,  trata de "aligerar" o de "endulzar" las cifras defendiendo que los habitantes que viven en la pobreza extrema (la pobreza se mide por grados) bajó de 11.5 a 11.4 millones, una magra disminución del 0.009%, lo que contrasta con la habitual fanfarria triunfalista de este gobierno. ¿Por qué el afán de defender lo indefendible?
 
Con esas cifras, pensemos en las tendencias hacia el futuro, que de no corregirse nos llevarán a resultados aberrantes. Y aquí hace falta reconocer que el camino tomado, no sólo por este gobierno, sino desde los años del salinismo, ha sido un fracaso rotundo. Estos vergonzosos resultados se deben a dos razones fundamentales: una, la economía está estancada, no crece y, dos, la distribución del ingreso ha sufrido deterioros continuos, porque las ganancias han crecido a costa de los salarios castigados.
 
Sin embargo, ante estas evidencias, tan transparentes como el agua de manantial, el régimen actual, no sólo sigue recorriendo la vía equivocada trazada, sino que está ahogando a la economía aún más con medidas adicionales que lo único que van a lograr es que se agudicen los indicadores negativos que mide el CONEVAL. 
 
Si a las cifras citadas agregamos el hecho de que tenemos 7 millones de personas de edades de 15 a 29 años que ni trabajan, ni estudian (los célebres "ninis"), nos damos cuenta que el país está desaprovechando una oportunidad histórica que no se volverá a presentar en muchos años, es decir, "el bono demográfico", pues estas personas si se desarrollaran constituirían un motor de crecimiento importante para el país. En cambio, se les está arrojando a ser parias excluidos que están sirviendo como reclutas para el crimen organizado, y para el desorganizado también.
 
Hablemos claro, la solidaridad en México no existe. No hay que dejarse engañar por toda la cotidiana verborrea política de los funcionarios públicos y de los jilgueros partidistas. La solidaridad hay que crearla y construirla, y eso se hace de abajo hacia arriba, no al revés. En México, como en muchas partes del mundo, lo que se está dando es una lucha de intereses para ver quien saca la mejor tajada del ingreso, bajo las reglas de un modelo económico salvaje y depredador con visión cortoplacista. 
 
Es augurable que el modelo actual no tiene futuro, no hay bases que defiendan la sustentabilidad del mismo. Ya la realidad está aplastando a la gente. ¿Serán necesarios más resultados negativos para lograr un cambio de rumbo?