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Pictet AM: Resistencia de la deuda empresarial de mercados emergentes

Pictet AM: Resistencia de la deuda empresarial de mercados emergentes

La deuda empresarial de países emergentes ha proporcionado 2,94% de rentabilidad en dólares (1,65% en EUR con cobertura de divisa) los tres primeros meses de 2014 por el índice JP Morgan CEMBI Broad Diversified Composite, con soporte estructural de la demanda.  A diferencia de otras clases de activos de mercados emergentes se ha mostrado más resistente a la reducción de estímulos monetarios de la Reserva Federal de EEUU. El volumen de crédito vivo en esta clase de activos ya sumaba 803.000 millones de dólares en 2012, de 357 emisores y 744 emisiones, 67% grado de inversión (tamaño similar al de deuda empresarial de alta rentabilidad en dólares). En 2013 su volumen llegó a 1,35 billones de dólares. El cupón medio es superior al 5%.

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Pictet AM: Resistencia de la deuda empresarial de mercados emergentes 

Los mercados financieros pueden parecer el teatro del absurdo. ¿Cómo es que la aseguradora AIG mantuvo calificación crediticia grado de inversión hasta el rescate del gobierno de EEUU? ¿Por qué los bonos del gobierno italiano, a pesar del rápido deterioro de las finanzas públicas del país, cotizaban con mínimo descuento respecto a los alemanes? ¿Qué explicación puede darse a que en 1999 el índice Nasdaq se valorara a más de 100 veces beneficios esperados?

Sin embargo hay casos en que el buen comportamiento de una clase de activo es justificable, como la deuda empresarial de mercados emergentes denominada en dólares. El índice de deuda empresarial de mercados emergentes JP Morgan ha proporcionado rentabilidad ligeramente positiva en un año, muy por encima de la deuda soberana y acciones emergentes, que en el mismo periodo han perdido hasta 10%, víctimas de los cambios en la política monetaria de EEUU y desaceleración del crecimiento en China.

Este buen comportamiento es atribuible a factores fundamentales y técnicos duraderos. En primer lugar, es una falsa idea común que la deuda empresarial de países emergentes es de las más arriesgadas. La realidad es que muchas de estas compañías han aprovechado para refinanciar deuda a tipos más baratos y extendido prudentemente la sensibilidad a variaciones de tipos de interés de sus pasivos. Además su ratio de deuda neta/beneficio de explotación se ha mantenido relativamente estable en 1:1 los últimos cinco años. De hecho más de dos tercios de este universo cuenta con calificación crediticia grado de inversión. Desde 2010, de promedio, sólo 2% ha entrado en impago cada año y aunque en 2013 la tasa haya llegado al 3%, se espera que vuelva 2% en 2014.

Además esta deuda cuenta con cupones más altos, vencimientos más cortos y menor sensibilidad a aumento de tipos de interés que otros títulos de renta fija de mercados emergentes y desarrollados, lo que protege contra los peores efectos de la retirada de estímulo monetario de la Reserva Federal.

Pero, quizá lo más importante, es la estabilidad del inversor en esta clase de activos. Dos tercios de 1,9 billones de dólares de deuda viva están en manos de instituciones locales, como compañías de seguros y fondos de pensiones, que tienden a comprar y mantener, con sólo modestas salidas desde el verano de 2013. En contraste, las salidas de fondos emergentes sumaron 15.000 millones de dólares en 2013 y en 2014 han llegado a 18.000 millones. Un cuadro similar presenta la deuda soberana de mercados emergentes.

De todas formas, este mercado sigue vulnerable a episodios de falta de liquidez, pues las nuevas regulaciones han obligado a las instituciones bancarias a reducir su actividad en el mercado de bonos. Además, la caída del valor de las monedas emergentes es un revés para empresas con ingresos en gran medida denominados en monedas nacionales, pero con costes y deuda en dólares, con riesgo de deterioro de sus balances. En cualquier caso lo fundamental es ser un poco más selectivo.

En conjunto esta deuda muestra una tasa interna de rentabilidad más del doble que la de igual calificación crediticia de empresas de EEUU y compensa suficientemente por los riesgos. Así que debe seguir siendo un medio para aprovechar el dinamismo de los países emergentes, con protección respecto a la volatilidad asociada a las monedas y acciones de estos mercados. En cualquier caso invertir con éxito en deuda empresarial de mercados emergentes requiere una comprensión profunda de los factores micro y macroeconómicos, experiencia y  conocimiento local y entendimiento de los riesgos operativos y de gobierno corporativo de estos mercados.

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