AXA IM. Mercados emergentes: ¿cómo en 1997?

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Aunque la reciente venta masiva de activos emergentes recordó a los inversores la crisis asiática de 1997, la idea fue desapareciendo.

Manolis Davraquis y Mathieu L’Hoir, sin embargo, recomiendan prudencia, teniendo en cuenta que las economías emergentes están altamente expuestas a la política monetaria estadounidense, tienen un alto riesgo de refinanciación de la deuda, un crecimiento del crédito excesivo y una gran dependencia de la financiación del exterior, tal y como hicieron antes de la crisis de 1997.

Estiman que las divisas emergentes se depreciarán entre el 5% y el 10% debido a un mayor riesgo de fuga de capitales por parte de los inversores nacionales y una dolarización de las economías. En el peor de los casos con una subida de tipos a gran escala, el crecimiento real del PIB podría recortarse en 0,5pp, y los mercados emergentes de renta variable sufrirían una caída mayor al 25% en los precios.

Puntos clave:

  • Una serie de acontecimientos desfavorables, sucedidos a principios de año, han acentuado las depreciaciones de activos de los mercados emergentes, confirmando la tendencia iniciada el pasado mayo, tras las declaraciones de Ben Bernanke.

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  • La duración y la amplitud de la venta hicieron resurgir el fantasma de la crisis asiática de 1997, pero cualquier parecido fue rápidamente negado por el consenso de mercado. Nos mantenemos más prudentes que este consenso.

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  • Entendemos que las presiones en las reservas de cambio extranjeras son ahora menos pronunciadas y que la política monetaria es más creíble, el riesgo de divisas más bajo y las burbujas inmobiliarias menos frecuentes que en 1997.
  • Sin embargo, las economías emergentes se exponen hoy a un potencial reajuste monetario por parte de la Fed, presentan un riesgo elevado de refinanciación, un excesivo crecimiento del crédito y una gran dependencia  de la financiación del exterior, tal y como lo hicieron en vísperas de la crisis de 1997.
  • Anticipamos una depreciación adicional de las divisas emergentes de entre 5% y 10%, debido al alto riesgo de fuga de capitales por parte de los inversores nacionales y la dolarización de las economías mientras que una mayor subida de tipos de interés será necesaria.
  • En el peor de los casos, el PIB real de los mercados emergentes disminuiría en 0,5pp, los beneficios caerían en un 40% en los países emergentes de Asia y en un 30% en los latinoamericanos, los beneficios por acción se ajustarían cíclicamente y caerían de 11 a 9, respectivamente, implicando una nueva bajada del 25% en los precios de renta variable.

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