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Fidelity: Se acabó la inversión indiscriminada

Ha llegado la hora de la inversión activa en los mercados emergentes

Las razones para invertir en los mercados emergentes de mayor crecimiento siguen siendo atractivas. Sin embargo, los factores que impulsan a los mercados emergentes están cambiando y eso tiene consecuencias para el enfoque que adopten los inversores. El nuevo equilibrio de fuerzas en la economía mundial nos dejará otros ganadores y otros perdedores, ya que nuevos países pasarán a ocupar los primeros lugares y los acrónimos como "BRIC" perderán cada vez más vigencia. 
 
La magnitud del avance durante la pasada década hizo que invertir en los mercados emergentes fuera sencillo: las rentabilidades se conseguían como un "maná" que caída del cielo. Sin embargo, allí donde en el pasado funcionó un enfoque indiscriminado o pasivo, en el futuro es poco probable que vaya bien. Los mercados emergentes seguirán creciendo aún más rápido que los mercados desarrollados y deberían seguir generando rentabilidades atractivas. Sea como fuere, probablemente habrá más diferenciación entre mercados, sectores y valores. La gestión activa de las inversiones será crucial a medida que los fundamentales de los países y los valores vayan reafirmándose.
 

La inversión indiscriminada ha terminado 

La última década fue muy notable. Tanto, que es poco probable que se repita. El crecimiento sincronizado de las economías emergentes y sus Bolsas que presenciamos entre 2003 y 2008 no tuvo precedentes por su amplitud y diversidad. De hecho, en 2007 solo tres países del mundo registraban un crecimiento económico negativo y no se subieron a la ola que impulsó a todos. Las Bolsas se movían por factores macroeconómicos como nunca antes lo habían hecho. Dos factores clave contribuyeron a esta inusual fase "ideal": 
  • La economía mundial, especialmente los mercados emergentes, se beneficiaron de un flujo ingente de liquidez obtenida mediante deuda, o "dinero fácil". 
  • El crecimiento de dos dígitos de China dio un fuerte impulso a los mercados emergentes, lo que espoleó la demanda de materias primas y pintó un panorama atractivo para los inversores. 
Sin un suministro continuo de "dinero fácil", el crecimiento de los mercados emergentes debería caer hasta las medias históricas y cabe esperar más volatilidad en los ciclos empresariales. La previsión general es que el crecimiento chino caiga hasta aproximadamente un 7% anual conforme la actividad se vaya reorientando hacia el consumo. 
 
Esto tendrá consecuencias para el círculo virtuoso que estimuló los precios de las materias primas y las exportaciones. A medida que divergen las tasas de crecimiento, los inversores deben abordar los mercados emergentes como casos individuales, no como un bloque heterogéneo. Ser selectivos en los mercados emergentes será crucial y demandará un enfoque más activo. 
 
Crecimiento económico por regiones
 

La próxima década tiene pocas probabilidades de ser una continuación de la anterior

Los inversores tienen la costumbre de extrapolar el pasado reciente hacia el futuro, pero la historia demuestra que las economías y los mercados no se mueven en línea recta. La próxima década tiene muy pocas probabilidades de ser una continuación de lo que funcionó en la anterior. Las implicaciones el nuevo rumbo económico de China crearán ganadores y perdedores en los mercados emergentes. Además, los acontecimientos políticos y tecnológicos imprevistos van a influir en las tendencias económicas mundiales. A comienzos de 1990, los expertos en previsiones habrían dedicado poca atención al efecto de Internet en China
 
A lo largo de la historia, el testigo del liderazgo emergente se lo han ido pasando varios países. Algunos crecieron rápidamente y fueron prometedores antes de quedar excluidos del índice MSCI Emerging Markets debido a unos regímenes políticos que decidieron aplicar controles a los flujos de capitales (p. ej. Argentina y Venezuela). La convergencia económica no está garantizada, hay que ganársela. Resulta crucial diferenciar entre los mercados que seguirán emergiendo de forma positiva y los que corren el riesgo de "sumergirse" y dejar atrás sus cotas anteriores, por ejemplo debido a unas posiciones competitivas débiles o a unas políticas excesivamente populistas. 
 

Índices: Más un reflejo del éxito pasado que del potencial futuro 

Como muestra el gráfico 2, la composición de los mercados emergentes ha cambiado considerablemente durante la última década. El excepcional crecimiento de algunos grandes mercados se ha traducido en un grado de concentración en el índice MSCI EM mucho mayor que el que existía a comienzos de la década. En 2000, invertir en el índice significaba repartir los activos en un amplio abanico de países emergentes en el que Brasil, Taiwán y México representaban apenas el 10% cada uno. Los inversores que entraron en el índice en 2000 se beneficiaron del doble efecto derivado de la mayor exposición a ganadores de gran dinamismo como China y Brasil. 
 
Actualmente, invertir en el índice significa asignar porciones grandes de nuestros activos a China (18,7%) y Brasil (10,9%), dos de los países con mejor comportamiento durante el periodo de auge (2003-2008), pero también dos países cuyas tasas de crecimiento se han ralentizado considerablemente desde entonces (gráfico 1). Así, el crecimiento económico de Brasil se ha frenado desde aproximadamente el 6% en 2007 hasta el 0,9% de 2012. El creciente peso en el índice de los "cuatro grandes" ha provocado que se reduzca la exposición a otros países emergentes como México, Malasia y Sudáfrica. Esta concentración en el índice plantea un desafío mucho más grave a los inversores pasivos que a los activos, ya que los segundos pueden aumentar o reducir la exposición a países, sectores y valores en función de un análisis fundamental que tiene en cuenta factores específicos de los mercados y los valores.
 
perfil mercados emergentes
 

El nuevo rumbo económico de China

Se prevé que las tasas de crecimiento medio de China van a frenarse desde los espectaculares niveles de dos dígitos que alcanzaron a mediados de la década de 2000 hasta situarse en el 7% anual conforme la economía china vaya dejando atrás su modelo de exportación de manufacturas basado en la inversión y desarrolle un modelo basado en el consumo. Estas cifras todavía colocan a China como ejemplo destacado en lo que a crecimiento se refiere, pero la reorientación de la actividad económica tendrá implicaciones más amplias. La desaceleración de China es bastante normal: se ha convertido en un país de renta media con un PIB per cápita que ya supera los 5.000 dólares, el mismo nivel al que economías como Japón, Taiwán y Corea del Sur comenzaron a frenarse y a dejar atrás sus tasas máximas de crecimiento. 
 
Un rasgo definitorio de la economía china en los últimos años ha sido su tasa de inversión. Como ilustra el gráfico 3, la tasa de inversión de China rondó el 50% en 2011debido en parte a los programas de estímulo del gobierno después de la crisis financiera. Esta tasa no tiene precedentes y ninguna otra economía ha conseguido una tasa tan alta. Se piensa que la inversión caerá desde esta elevada cota a medida que disminuyan las rentabilidades sobre el capital y cambie la dinámica del mercado laboral. El gobierno chino se ha comprometido a ejecutar varias reformas diseñadas para crear una "sociedad más armoniosa", elevando los salarios y el PIB per cápita. El consumo incrementará de forma constante su peso en el PIB, pero este proceso durará muchos años. 
 
El boom de las manufacturas chinas se basó en una generación de jóvenes emigrantes que pasaron a formar parte de la mano de obra industrial. Ahora, las perspectivas demográficas parecen menos favorables. El impacto de la política del hijo único de China significa que su población está envejeciendo rápidamente, con lo que su tasa de dependencia va a comenzar a subir previsiblemente a partir de 2015. Con más del 50% de la población viviendo actualmente en ciudades, la economía China está cerca del "punto de inflexión de Lewis", en el que el excedente de mano de obra procedente de zonas rurales se agota. Esto se ha reflejado en unos salarios industriales en constante alza conforme los trabajadores han empezado a hacerse oír. Estas alzas salariales han erosionado la ventaja de costes de China y han hecho menos obvia la tarea de decidir dónde ubicar una fábrica. 
 
A medida que suban los salarios en China, otras economías emergentes, en especial en Asia y África, podrían beneficiarse de la relocalización de la actividad manufacturera con grandes necesidades de mano de obra desde las zonas costeras del gigante asiático. Vietnam, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Nigeria son países que están bien situados para beneficiarse de ello. 
 
Inversión en China
 

El superciclo de las materias primas decaerá 

El modelo de crecimiento impulsado por la inversión de China, junto con el suministro fluido de capitales, ha tenido un efecto importante en la demanda de muchas materias primas a lo largo de la última década. De hecho, la demanda china de metales industriales, combustibles fósiles y alimentos fue el epicentro de un superciclo en las materias primas (véase gráfico 4) que creó una importante "chinodependencia" en muchos exportadores de materias primas. Inevitablemente, la reorientación de la economía hacia el consumo reducirá la demanda de materias primas industriales. 
 
Ahora se espera que la demanda china de metales industriales aminore conforme la inversión y la construcción de infraestructuras vayan descendiendo desde máximos. Lo anterior tiene consecuencias para los metales y la minería, así como para las economías emergentes como Chile que están muy orientadas hacia las exportaciones de metales. Otros mercados emergentes prosperarán, ya sea por el nuevo rumbo económico de China o a pesar de él. Como país importador de materias primas, la India se beneficia claramente del descenso de los precios y su economía tiene un margen enorme para crecer, siempre que se lleven a cabo reformas estructurales. En el África subsahariana, muchas economías se están beneficiando de unos factores de crecimiento independientes en forma de aumento de la urbanización y del consumo. En Latinoamérica, México está volviendo de nuevo al primer plano: su competitividad salarial, sus infraestructuras y sus estrechos vínculos con unos de nuevo pujantes EE.UU. son elementos que juegan a su favor. En Brasil, los exportadores de mineral de hierro se enfrentan a unas perspectivas más inciertas, mientras que los exportadores de alimentos como el azúcar y la soja podrían beneficiarse del auge del consumo chino. Por ese motivo, el análisis necesario para identificar a los ganadores y perdedores debe llegar hasta las propias empresas cotizadas. 
 

Mercados emergentes: algo más que crecimiento más rápido

Para invertir con éxito en los mercados emergentes se necesita algo más que crecimiento económico. A medio-largo plazo parece que existe una relación entre el crecimiento económico y la evolución bursátil. Esto es lo que convierte a los mercados emergentes en una inversión atractiva a largo plazo, ya que la capitalización de sus Bolsas irá aumentando para reflejar su creciente peso económico. Sin embargo, el vínculo entre crecimiento económico y evolución bursátil no es directo. Las mayores tasas de crecimiento no se traducen automáticamente en las mejores rentabilidades bursátiles, especialmente a corto plazo. Factores como los fundamentales de las empresas, las valoraciones bursátiles, las condiciones macroeconómicas y reglamentarias, el gobierno corporativo y las expectativas de los inversores también desempeñan un papel destacado. Esta complejidad demanda un enfoque diversificado de selección de valores en los mercados emergentes que se centre en una serie de factores de análisis ascendente más que en una simple constatación de las tasas de crecimiento.
 

La importancia del buen gobierno corporativo 

A medida que se van debilitando los factores macroeconómicos que impulsaron a las economías emergentes durante la última década, la importancia de los factores fundamentales de las acciones está reafirmándose. Aspectos como la disciplina financiera, la política de dividendo, la capacidad de gestión estratégica y el gobierno corporativo están siendo cada vez más importantes para los inversores en los mercados emergentes tras la crisis financiera. Como se aprecia en el gráfico 5, el factor dominante de las rentabilidades es la selección de valores, aunque la contribución de la selección de países a las rentabilidades es mayor en los mercados emergentes que en los desarrollados. De ahí la conveniencia de apostar por gestores que utilicen un enfoque ascendente basado en el análisis. 
 
Los gestores activos que aplican este tipo de enfoque buscan invertir en negocios que consigan rentabilidades superiores y sostenibles sobre sus activos y que trasladen estas rentabilidades a sus accionistas minoritarios a través de la revalorización del capital o los pagos de dividendos. Esto garantiza que las empresas en las que se invierte son lo suficientemente rentables de forma inherente para financiar su desarrollo sin poner a los inversores en riesgo de quiebra o dilución.
 
 
 
El gráfico 6 (arriba) muestra el elevado porcentaje de participaciones estratégicas en manos de gobiernos, propietarios de empresas y otras entidades en los mercados emergentes. Las empresas con participaciones estratégicas a menudo plantean más riesgos para los accionistas minoritarios. Por eso la inversión en las acciones de los mercados emergentes se ve muy favorecida por un enfoque activo basado en el análisis que preste mucha atención a las cuestiones relacionadas con el gobierno corporativo. 
 
Las empresas estratégicamente importantes a menudo suelen conllevar más riesgos políticos. La decisión del gobierno argentino de tomar el control de YPF, filial de Repsol, pone de relieve el conflicto de intereses al que pueden enfrentarse estas empresas. YPF estaba en una situación de desventaja impuesta por el gobierno debido a las restricciones sobre los precios de los carburantes y eso provocaba que no generara beneficios de forma óptima. A pesar de ello, fue objeto de acusaciones de falta de inversión por parte del gobierno, que posteriormente nacionalizó la empresa. Similares restricciones gubernamentales a los precios y unos elevados impuestos sobre los beneficios de la energía también pesan sobre los gigantes energéticos de Brasil y Rusia, Petrobras y Gazprom. 
 
Una forma prudente en la que los inversores pueden acceder a oportunidades de crecimiento bien gestionadas es invirtiendo en las filiales emergentes de las multinacionales occidentales. Como muestra la tabla 1, este enfoque ha conseguido mejores resultados. Estas filiales disfrutan de una exposición plena a un crecimiento del consumo más rápido, pero también se benefician de las consolidadas estrategias de gobierno corporativo, de negocio y de marketing de sus matrices. Guinness Nigeria es un buen ejemplo de ello. Propiedad del Grupo Diageo, tiene una marca fuerte, buen gobierno y acceso a un mercado en el que se vende más cerveza Guinness que en cualquier otro país, con la excepción del Reino Unido. 
 
 

El valor de la gestión activa en los mercados emergentes 

A los mercados emergentes se les considera menos eficientes que las Bolsas de los países desarrollados. Comparativamente, están insuficientemente analizados. Estos factores, sumados a la mayor incidencia de riesgos como un gobierno corporativo deficiente, aconsejan adoptar un enfoque activo. Sin embargo, la naturaleza macroeconómica de la evolución de los mercados durante la última década ha hecho que los fondos de gestión pasiva recibieran grandes entradas de capitales. Esta mayor proporción de dinero invertido indiscriminadamente en índices ponderados por capitalización, que entrañan riesgos de concentración y fortaleza relativa, en realidad otorga a los gestores activos más oportunidades para batir al mercado adoptando posturas de corte fundamental contrarias a los componentes de los índices. 
 
El buen comportamiento relativo de algunas áreas de un mercado bursátil puede llevar a las valoraciones hasta niveles caros, lo que siembra la semilla del peor comportamiento relativo posterior. Esto supone un gran problema para quienes invierten en índices pasivos ponderados por capitalización, que están inherentemente determinados por la fortaleza relativa. Como muestra el gráfico 8, el índice MSCI BRIC sobresalió claramente hasta mediados de 2007, momento en el que terminó cotizando con prima frente a los mercados desarrollados. Sin embargo, esto resultó ser una cota máxima puntual, ya que los BRIC cayeron posteriormente conforme las valoraciones fueron regresando hacia sus medias históricas. Los inversores activos con un enfoque sistemático de valoración buscan recoger beneficios cuando las acciones sobresalen con fuerza y las valoraciones alcanzan sus niveles objetivo. Esto les permite evitar cambios de dinámica, ya que trasladan sus exposiciones a las áreas infravaloradas. Esta distinción resulta importante a nuestros fines: los gestores activos miran hacia el futuro, mientras que los fondos de gestión pasiva invierten en índices retrospectivos que inciden en mercados y valores que ya han registrado un buen comportamiento. 
 
Otro problema de la inversión pasiva que los inversores activos pueden evitar es el hecho de que la asignación indiscriminada de dinero basada en las ponderaciones de mercado puede traducirse en que se tomen posiciones en valores únicamente por su tamaño, sin atender a los fundamentales de dichos valores. Una inversión pasiva en varios índices de mercados emergentes trae consigo una inversión considerable en empresas de materias primas industriales como Vale. Sin embargo, ya hemos comentado que estas empresas se enfrentan a unas perspectivas más inciertas.
 
Enfoque pasivo
 

¿Cómo de activo es su gestor activo? 

La gestión activa en los mercados emergentes ha demostrado su capacidad para aportar valor a lo largo del tiempo, mientras que los resultados del gestor pasivo medio (incluyendo los costes de las operaciones y las comisiones) generan rentabilidades ligeramente inferiores al índice. Los estudios sugieren que aproximadamente el 80% de las estrategias activas han batido al índice MSCI Emerging Markets durante los últimos diez años; en este sentido, el primer 25% superó al índice por más de un 3%, cubriendo así ampliamente sus comisiones
 
Sin embargo, la pregunta clave es: ¿Cómo identificar a los gestores activos que superan a la media? Los estudios académicos de Martijn Cremers y Antti Petajisto sugieren que la cosa depende de "lo activos" que sean. Los verdaderos gestores activos no solo baten al mercado (después de comisiones), sino que lo hacen de forma persistente. Lo importante es que se puede identificar a estos gestores mirando lo activos que son, cuánto cuestan y lo bien que se han comportado en el pasado. Un estudio de InterSec Research que compensa el sesgo de supervivencia sugiere que el valor de la gestión activa también se acumula a lo largo del tiempo (y a lo largo de los ciclos del mercado).
 
Para determinar lo activo que es un gestor, podemos echar un vistazo a sus diferencias con respecto al índice de referencia. Esto se puede medir utilizando el "dinero gestionado activamente", que es la suma de todas las posiciones de sobreponderación de un gestor más la liquidez, expresada como porcentaje del patrimonio neto del fondo. Sirve para medir en qué grado difiere la composición de la cartera de un fondo del índice comparativo (es decir, lo activo que es un fondo). La "ratio de gastos activos" lleva este enfoque un paso más allá y mide lo activo que es un fondo en relación con sus costes. Este indicador ofrece una forma útil a los inversores para comparar gestores activos e identificar los que son genuinamente activos y consiguen buenos resultados sobre esa base. Los gestores de carteras experimentados que operan con un elevado porcentaje de dinero gestionado activamente, combinado con unas tasas de gastos totales razonables (que se traduce en una ratio de gastos activos baja) tienen más margen para batir al mercado después de comisiones (véase la tabla 2 debajo).
 
Gestor activo
 

Seleccionar el tipo adecuado de gestor activo de inversiones en los mercados emergentes 

Hace veinte años, las razones para invertir en los mercados emergentes eran bastante diferentes. Los inversores se posicionaban sobre todo de forma táctica cuando la economía mundial se expandía o cuando el ciclo de las materias primas era favorable. Esto significaba que el tipo de fondo de mercados emergentes que terminó dominando el sector era un estilo bastante agresivo de beta alta que permitía a responsables de asignación de activos aprovechar plenamente sus incursiones tácticas en estos mercados. Esto traía consigo invariablemente que estos fondos registraban un comportamiento relativo acusadamente peor durante fases bajistas debido a su estilo abiertamente sesgado al crecimiento
 
Actualmente, las cosas han cambiado. Los inversores quieren hacer asignaciones estructurales a los mercados emergentes, aunque algunos gestores de fondos emergentes siguen apurando una demanda que pertenece al pasado. Sin embargo, existe una gama más amplia de estilos de inversión que permite a los inversores beneficiarse del trabajo de gestores centrados en seleccionar negocios de calidad, más que los que muestran las tasas de crecimiento más altas. Estos gestores de inversiones suelen cosechar buenos resultados en mercados al alza cuando el mercado se fija en los fundamentales, pero lo importante es que también suelen hacerlo bien en periodos de caídas. La capacidad de preservar el capital en estos "periodos de caídas" otorga una ventaja significativa a la hora de generar rentabilidades compuestas a lo largo del ciclo. 
 

Estrategia activa: centrarse en el consumo 

Los gestores activos tienen la capacidad de concentrar su munición en los valores que se benefician de impulsos estructurales potentes a largo plazo. El consumo de los países emergentes sigue siendo una oportunidad ingente y única en varias décadas. En este sentido, a medida que China se va orientando hacia un modelo más basado en el consumo, el margen de penetración de productos en ese país es inmenso. Aunque la ralentización de la economía de China podría suponer que el país contribuya menos al crecimiento anual del PIB del planeta, su reorientación hacia el consumo hará que su peso en el consumo mundial siga creciendo con fuerza. 
 
Por ejemplo, a pesar de su fuerte crecimiento reciente, el uso de Internet en China sigue siendo notablemente inferior al de Occidente. La penetración estimada de Internet es del 39%, cifra que aún supone la mitad de las tasas de penetración en torno al 90% a las que estamos acostumbrados en países como EE.UU. y el Reino Unido. Este importante margen de crecimiento actuará como potente catalizador de la demanda para actores chinos consolidados como Tencent y Baidu. Existe un margen de crecimiento similar en el mercado automovilístico, donde el volumen de vehículos en propiedad representa una pequeña parte de los niveles en que se mueven los países desarrollados (sólo 65 coches por cada 1.000 habitantes en China, frente a los 560 de EE.UU.), a pesar del fuerte crecimiento de las ventas de turismos durante la última década. El consumo de alimentos y bebidas en los mercados emergentes podría experimentar un fuerte crecimiento estructural que podría sobrepasar la producción en muchas áreas. El crecimiento poblacional y los cambios en la dieta debidos a la mejora de la renta, que provoca un mayor consumo de carne y lácteos, generan oportunidades en sectores como la agricultura, los productores de alimentos y las cadenas de supermercados.
 

Estrategia activa: centrarse en África 

Los gestores activos tienen flexibilidad para mirar hacia el futuro de las economías que, en su opinión, probablemente superen las expectativas de los inversores durante la próxima década. Muchas economías del África subsahariana poseen una gran riqueza agrícola, mineral y energética. También se benefician de una tendencia de industrialización y urbanización que les da capacidad para sostener elevadas tasas de crecimiento desde unos niveles bajos. Muchos de estos países cuentan con un perfil demográfico favorable caracterizado por poblaciones numerosas y jóvenes que presentan bajas tasas de dependencia. Estos países van a beneficiarse de su mano de obra barata, que da lugar a una importante ventaja competitiva frente a las economías desarrolladas y cada vez más frente a otros mercados emergentes, mientras que el dividendo demográfico crea una base sólida para el crecimiento del consumo. Las acciones sudafricanas ofrecen a los inversores una importante puerta de entrada para acceder a todo el potencial de desarrollo de África, desde una perspectiva tanto geográfica como de gobierno corporativo. En el "Doing Business Index" del Banco Mundial, un indicador independiente que mide la facilidad para hacer negocios, Sudáfrica obtiene más puntuación que naciones desarrolladas como España o Italia. 
 
Empresas de consumo como Shoprite, Mr. Price y Tiger Brands se han desarrollado desde sus centros en Sudáfrica y han creado redes de distribución más amplias en todo el sur del continente que, en algunos casos, suponen multiplicar por diez el tamaño de su base potencial de consumidores. También destaca el hecho de que las empresas de telecomunicaciones, como MTN y Vodacom, también han extendido sus redes a países del África subsahariana para beneficiarse de la rápida adopción de la telefonía móvil. En el año 2000, y a pesar de su enorme población, había en Nigeria algo más de medio millón de terminales; actualmente, hay más de 90 millones de clientes de telefonía móvil. Las redes móviles de África se están utilizando actualmente para ofrecer servicios financieros, lo que reduce la necesidad de desplegar una infraestructura bancaria física. El margen de penetración de los productos es inmenso.
 

Conclusión

Los mercados emergentes son ahora más diversos y están más segmentados, lo cual obliga a los inversores a ser más selectivos que antes. Los factores que impulsaron el crecimiento sincronizado de los mercados emergentes y su breve pero equivocada consideración de "bloque homogéneo" se están disipando. Es un error creer que el proceso de reorientación económica de China será negativo para los mercados emergentes en general, ya que simplemente creará una mayor diferenciación entre los ganadores y los perdedores. El carácter heterogéneo de los mercados emergentes volverá de nuevo al primer plano y dejará desfasados términos como BRIC para los inversores que desean exposiciones dinámicas a un abanico de mercados. No es el momento de retirar el dinero de la mesa, ya que las valoraciones actuales de los mercados emergentes son atractivas desde un punto de vista histórico y comparadas con los mercados desarrollados. 
 
Es más bien hora de cambiar de táctica a la hora de invertir ese dinero. Los inversores siempre tienen que tratar de mirar hacia adelante y evitar la tentación de utilizar la historia reciente como hoja de ruta para el futuro. Ahora que los índices de los mercados emergentes sufren importantes riesgos de concentración en algunas de las áreas más vulnerables a la reorientación económica, es crucial que los inversores adopten un enfoque activo que mire al futuro. A la vista de la importancia que está adquiriendo de nuevo el ciclo empresarial y de los riesgos específicos relacionados con el gobierno corporativo y otros factores, los inversores deberían prestar una atención especial al estilo de inversión de su gestor. 
 
¿Puede capear "periodos de caídas"? ¿Se centra en la calidad, el crecimiento bien gestionado o el crecimiento a toda costa? Los gestores con una capacidad contrastada para no perder de vista importantes factores cualitativos y de análisis ascendente como el gobierno corporativo, la estructura accionarial y la estrategia de negocio deberían estar bien situados para ofrecer buenos resultados a sus inversores durante la próxima década. 
 
 
 
  1. #1

    eldon

    Gran análisis Carla. Podrías mencionar algún fondo de emergentes que te guste con una gestión activa de calidad y valor.

    Muchas gracias!!

  2. #2

    Joaquim

    Magnífico artículo. Muy interesantes los diversos temas y su desarrollo. De nota.

    Salu2