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La protección contra la inflación, explicada

La inflación puede acumularse a lo largo del tiempo y erosionar gradualmente las rentabilidades reales de una cartera. También puede adoptar la forma de sorpresa puntual, debido tal vez a una crisis de oferta. Sea como fuere, plantea un problema real a los inversores, ya que resulta muy fácil caer en la complacencia cuando la inflación actual es leve. 
 
Los bonos indexados a la inflación pueden ayudar a proteger las carteras frente a los riesgos de subidas inesperadas de la inflación en el futuro. El mejor momento para comprar bonos indexados a la inflación es cuando ésta se halla en niveles bajos y las valoraciones son atractivas. 
Adoptando una perspectiva a medio plazo para el riesgo de inflación, los inversores pueden proteger sus carteras frente a la posibilidad de que aquella se convierta en un problema dentro de unos años. 
El dinero inyectado en la economía mundial por los bancos centrales por medio de las políticas de relajación cuantitativa presenta este tipo de riesgo inflacionista potencial para cualquier horizonte de inversión. 
 
 

Aspectos clave

  • La inflación puede erosionar las rentabilidades de las carteras a lo largo del tiempo. Los inversores deberían considerar la opción de protegerse contra la inflación, aunque actualmente sea baja. 
  • Los bonos indexados a la inflación ofrecen una de las mejores formas de protegerse frente a la misma, ya que pueden brindar una cobertura precisa frente a los índices de precios al consumo.
  • La inflación tiene una dimensión cada vez más internacional, especialmente a medio-largo plazo, por lo que tiene sentido adoptar un enfoque internacional a la hora de protegerse frente a ella.
  • Cubrir la exposición a divisas puede reducir los desajustes en las rentabilidades de una cartera internacional de bonos indexados a la inflación, dado que el arbitraje de coberturas cambiarias puede ayudar a reducir las diferencias en las tasas de inflación. 
  • El momento actual parece bueno para invertir, ya que los mercados están pendientes de los bajos niveles actuales de inflación, lo que significa que las valoraciones están baratas desde una perspectiva a medio plazo.
 
 

Planificar pensando en la inflación

 

La mayoría de los inversores tienen objetivos de inversión basados en un determinado horizonte temporal. Son conscientes del riesgo que una corrección en los mercados puede tener en su cartera y lo asocian con posibles pérdidas de capital. Sin embargo, los inversores no solo deben preocuparse de los mercados bajistas puntuales. La inflación también puede dificultar la consecución de los objetivos de inversión, haciendo que las necesidades futuras insatisfechas crezcan en términos reales. Hay dos peligros: los picos de inflación breves y difíciles de predecir y los niveles de inflación bajos y fácilmente olvidables que erosionan las rentabilidades a lo largo del tiempo. 
 
Las causas de la inflación son diversas. Los factores relacionados con los costes, como las crisis geopolíticas, pueden provocar fuertes incrementos de los precios de las materias primas como el petróleo. Los factores relacionados con la demanda, como las subidas de los salarios, también pueden presionar al alza los precios. Los problemas también pueden venir de la expansión de la cantidad de dinero (oferta) y del ritmo al que circula por la economía en diferentes transacciones (velocidad). Sin embargo, el efecto de la inflación es siempre el mismo: erosiona el poder adquisitivo del dinero. 
 
Protegerse frente a la inflación no se refiere a lo que la inflación está provocando hoy, sino a lo que podría hacer en el futuro próximo. Esto significa que los objetivos de inversión deberían fijarse en términos reales integrando las expectativas de inflación futura basadas en el mercado. Pensemos en el valor que tendrían 1.000 dólares dentro de 5, 10 o 20 años en términos reales (véase el gráfico que figura debajo). La merma de poder adquisitivo debe compensarse a lo largo del horizonte temporal del inversor. 
 
Protegerese contra la inflación
 

Protegerse frente a la inflación

 
correlaciones
Los bonos indexados son una de las mejores formas de proteger una cartera frente a la inflación, ya que ofrecen una cobertura precisa. También suelen mostrar una correlación relativamente baja con otras clases de activos, incluidas las de renta fija, lo que convierte a estos bonos en un excelente diversificador (véase tabla a la derecha). 
 
En su estructura son similares a los bonos nominales convencionales, dado que generalmente pagan cupones semestrales y devuelven el principal al vencimiento. Pero las semejanzas terminan ahí: los pagos de cupones y principal no están fijados nominalmente, sino que se ajustan en función de un coeficiente basado en un índice de inflación de precios al consumo (IPC). 
 
Los emisores principales son los gobiernos. Por ejemplo, el G7 y muchos otros países utilizan los bonos indexados a la inflación dentro de sus programas de emisión de deuda. Estos títulos les ayudan a llegar hasta el mayor abanico de inversores posible y les ofrecen una medición de mercado de la inflación a la hora de fijar sus políticas monetarias. También suponen una ayuda para estos países a la hora de reducir los costes de financiación, ya que garantizan a los inversores una rentabilidad real. 
 
Los inversores también pueden optar por métodos indirectos para protegerse frente a la inflación a través de inversiones en activos reales como las acciones, los inmuebles y las materias primas, pero estos no protegen frente a la inflación perfectamente, o al menos no de forma tan precisa como lo hacen los bonos referenciados al IPC. 
 
Los activos reales son útiles durante periodos cortos con picos de inflación en los precios de las materias primas, pero no guardan necesariamente una buena correlación con la inflación durante las fases de estanflación. Sin embargo, algunos inversores podrían preferir una combinación de bonos indexados y activos reales para tener una protección frente a la inflación más sólida en sus carteras de inversión. 
 
 

El valor de un enfoque internacional de la inflación

 
La inflación es un fenómeno con una dimensión cada vez más internacional. El mundo es ahora más pequeño y se halla más interconectado gracias a unos mercados y unos vínculos de dependencia que traspasan las fronteras. Por ejemplo, cuando los precios de las materias primas se disparan de repente, las consecuencias no sólo se sienten en un país. Lo mismo ocurre con las recesiones y los auges económicos. Suelen producirse en momentos similares en diferentes regiones gracias al efecto derivado de la intensificación de los intercambios comerciales. 
 
Como resultado de ello, la evolución de la inflación a menudo guarda una correlación positiva en diferentes regiones. No obstante, la tasa real de inflación sí que difiere, lo que hace que sea tentador fijarse sólo en los bonos indexados a la inflación emitidos en el país para conseguir una cobertura perfecta. Sin embargo, centrarse en un único mercado tiene ciertas limitaciones. 
 
En primer lugar, los inversores reducen su universo de inversión a una clase de activo que sigue siendo todavía relativamente pequeña comparada con los bonos nominales. En segundo lugar, aunque EE.UU. es el mayor emisor de bonos indexados, las emisiones en otros países son reducidas y en muchos casos no existe un mercado de títulos indexados, por lo que los inversores tienen las manos atadas en esos mercados. 
 
Otro problema es que los bonos indexados a la inflación difieren en su estructura. Por ejemplo, el Reino Unido y la mayoría de países emergentes no fijan un suelo para el valor nominal, lo que significa que el cupón y el principal no están protegidos frente a la deflación. Por lo tanto, los inversores que se ciñan a esos países se enfrentan a mayores riesgos. Esto significa que se pueden mejorar las rentabilidades diversificando las inversiones en títulos indexados a la inflación. 
 
El desajuste entre las tasas de inflación entre los diferentes países también puede abordarse cubriendo la exposición frente a una divisa nacional. El arbitraje en una cobertura cambiaria ayuda a reducir las diferencias en la inflación a largo plazo. 
Por lo tanto, adoptar un enfoque internacional en materia de bonos indexados a la inflación cuando se busque protección frente a la inflación nacional puede funcionar muy bien. También puede ayudar a mejorar la diversificación, la calidad crediticia y la liquidez de una inversión en bonos indexados a la inflación. 
 
 

Las tasas de inflación de equilibrio

 
Sin embargo, antes de que los inversores comiencen a comprar bonos indexados a la inflación, también deben estudiar si sus valoraciones son atractivas fijándose en las tasas de inflación de equilibrio. La tasa de inflación de equilibrio es la diferencia entre el rendimiento de los bonos indexados a la inflación y los bonos nominales con similar vencimiento. Nos ofrece una interpretación de las previsiones del mercado sobre la tasa anual de inflación y permite a los inversores evaluar el atractivo de los bonos indexados a la inflación frente a los bonos nominales. Por ejemplo, la tasa de equilibrio a cinco años representa aproximadamente la tasa anual de inflación prevista para los próximos cinco años. 
 
Las tasas de equilibrio a menudo se ven influenciadas por el sentimiento del mercado y el entorno económico actual. Pueden darnos información sobre el pulso del mercado, es decir, si el mercado está preocupado por la inflación o se fija más en otras cuestiones, como un crecimiento económico débil. El gráfico que figura debajo muestras las tasas de equilibrio a cinco años de EE.UU., Reino Unido y Japón.
 
 
 
 
tablas inflación
 
 
Si nos fijamos primero en EE.UU. y el Reino Unido, vemos que las tasas de equilibrio a 5 años entraron en territorio negativo en el apogeo de la crisis financiera mundial en 2008-2009. Eso indica que, en esos momentos, los mercados descontaban deflación para los siguientes cinco años. Aunque la situación económica era grave, fue claramente una reacción excesiva. De hecho, desde entonces la inflación ha sido baja, pero no ha habido un entorno deflacionista general, en parte gracias a medidas como la relajación cuantitativa. 
 
Estas tasas de equilibrio negativas no solo reflejaban las previsiones de deflación de los mercados, y ello es debido a que no son un indicador puro de las expectativas de inflación; también integran una prima de riesgo de liquidez, ya que los gobiernos generalmente emiten menos bonos indexados a la inflación que bonos nominales. Esto puede tener un efecto negativo en la tasa de equilibrio, sobre todo cuando la prima de liquidez domina el componente de inflación. 
 
Probablemente esta prima de riesgo neto se volviera negativa durante la crisis financiera, cuando los inversores huyeron en masa hacia la seguridad de la deuda pública nominal más líquida. 
 
La tasa de equilibrio a cinco años de Japón también nos cuenta cosas interesantes. Japón es un país que ha llevado la etiqueta de la deflación durante las dos últimas décadas y hasta fechas recientes. A comienzos de 2012 la tasa de equilibrio a cinco años entró en terreno positivo y esa percepción comenzó a cambiar. Esto ocurrió antes de la victoria electoral del primer ministro Shinzo Abe con un programa de reformas y estímulos al crecimiento y del cambio a una política monetaria agresiva por parte del Banco de Japón. 
 
La tasa de equilibrio a cinco años de Japón ha subido y ahora se encuentra en niveles similares a los que se observan en EE.UU. y el Reino Unido
 
 

Conclusiones y oportunidades actuales

 
Los inversores deben tener en cuenta el riesgo que la inflación futura supone para las rentabilidades de sus carteras, aunque la inflación actual sea leve. Los bonos indexados a la inflación ofrecen una cobertura directa frente a la inflación y deberían conformar la base de cualquier estrategia de protección frente a la inflación. Muchos inversores saldrán beneficiados si adoptan un enfoque internacional a la hora de protegerse frente a esta variable. 
Actualmente, los niveles de equilibrio de inflación parecen bastante bajos, especialmente si tenemos en cuenta los riesgos inflacionistas a medio plazo: los bancos centrales sigue inyectando grandes cantidades de dinero en el sistema financiero mundial, mientras que las crisis de oferta, como el encarecimiento de los alimentos, plantean otros riesgos. Por lo tanto, el momento actual podría ofrecernos un excelente punto de entrada en el mercado. 
"Una inversión en bonos indexados a la inflación debe abordarse como una inversión estructural a más largo plazo, no como un movimiento táctico. Sin embargo, la oportunidad que presentan las valoraciones actuales hace que el momento actual sea muy atractivo para realizar esa inversión diversificadora en bonos indexados a la inflación". 
 
Andy Weir, gestor de carteras de bonos indexados a la inflación 
 
 
Andy Weir

Andy Weir 

Es gestor de carteras en el equipo de renta fija de Fidelity. Gestiona varias estrategias con bonos indexados a la inflación para clientes. Andy lleva 15 años trabajando en Fidelity. Se incorporó en 1997 como analista cuantitativo de renta fija y se convirtió en director de análisis cuantitativo en 2002. Pasó a ser gestor de carteras en diciembre de 2003. Antes de incorporarse a Fidelity, trabajó durante cinco años en JP Morgan Investment Management.
 
 
 
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