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Perspectivas y riesgos de inflación

El entorno económico actual en los mercados de inversión más grandes del mundo ofrece un cuadro desconcertante a los inversores que buscan proteger sus carteras contra la inflación. Varias economías desarrolladas se caracterizan en estos momentos por unos niveles de relajación monetaria nunca vistos anteriormente, combinados en algunos casos por políticas públicas de austeridad de inusual amplitud e intensidad. 

Evaluación de las perspectivas de inflación 
Los últimos cinco años han sido testigos de la desaceleración económica más acusada desde la Gran Depresión de la década de 1930. Dos crisis de gran magnitud, sucesivas e interconectadas en los mercados de crédito y de deuda pública han provocado una excepcional incertidumbre macroeconómica. Las autoridades de todo el mundo han puesto en marcha diversas medidas convencionales y no convencionales para restaurar la estabilidad financiera, apoyar el crecimiento económico y alejar el fantasma de la deflación. En concreto, los bancos centrales han creado niveles de liquidez sin precedentes: más de 9 billones de dólares en las grandes economías. Sin embargo, esto todavía no ha tenido las consecuencias deflacionistas que cabría esperar, ni tampoco ha generado un crecimiento sostenido. 
 
Actuación Bancos Centrales
 
Las autoridades de muchos países se sintieron obligadas a absorber importantes volúmenes de deuda de las entidades financieras para impedir el hundimiento de sus sistemas bancarios. Estas decisiones elevaron los niveles de deuda existentes, hasta el punto de que, en algunos casos, unas finanzas públicas aparentemente saneadas se convirtieron en débiles y, en otros, unos niveles de endeudamiento más altos de lo deseable pasaron a ser insostenibles. A su vez, esto ha traído presiones sobre los gobiernos para que ajusten sus políticas presupuestarias al tiempo que los ciudadanos y los bancos reducen su endeudamiento. La combinación de los factores anteriores ha creado la clásica trampa de liquidez
 

Óptica monetarista: riesgos alcistas a medida que se van recuperando los mecanismos de transmisión 

"La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que se produce únicamente porque la cantidad de dinero aumenta más rápido que la producción". Milton Friedman 
La primera parte de esta frase es de sobra conocida y ha sido ampliamente citada. La segunda mitad hace referencia específicamente a la cantidad de dinero en relación con la producción. Sin embargo, ambos elementos son esenciales. 
 
A pesar de unos tipos de interés cercanos a cero, cuatro rondas de relajación cuantitativa en EE.UU., las operaciones monetarias directas (OMT) en Europa y una política monetaria excepcionalmente expansiva en muchas otras economías, el crecimiento de la masa monetaria ha seguido siendo moderado en todo el mundo. La razón fundamental es que la velocidad de circulación del dinero, es decir, el número de veces que una unidad monetaria cambia de manos en la compra de bienes terminados y servicios, se ha desplomado.
 
El descenso de la velocidad de circulación del dinero demuestra que los mecanismos tradicionales de transmisión vinculados a la demanda se han detenido. Ello es debido a que los hogares han optado por ahorrar y pagar sus deudas en lugar de comprar artículos nuevos, a que las empresas con tesorería abundante han decidido no invertir porque no están seguras de que vaya a haber demanda para sus productos y servicios, y a los programas de austeridad de los gobiernos diseñados para demostrar voluntad de reducir unos niveles de deuda poco saludables.
 
Velocidad de  circulación del dinero
 
Este proceso se ha visto acentuado por un descenso del multiplicador monetario, que es el volumen de dinero que crean los bancos comerciales por cada unidad monetaria creada por el banco central. Veamos el caso de Europa. Tradicionalmente, los bancos europeos han generado 4.800 euros por cada 1.000 euros de dinero de la autoridad monetaria, pero ahora esta cifra ha caído hasta 2.900 euros. Los bancos comerciales no están dando liquidez a la economía real al nivel que ésta necesita para crecer. En lugar de eso, están centrados en reforzar sus balances; así, están prestando menos y reteniendo un porcentaje mayor de su liquidez. 
 
Estos factores explican por qué las fuerzas inflacionistas han permanecido apagadas hasta ahora. Cabría esperar que el espectacular crecimiento de los balances de los bancos centrales alimente las presiones inflacionistas una vez se hayan restaurado algunos de los mecanismos de transmisión monetaria. El ritmo y la intensidad con que se van a recuperar los mecanismos de transmisión monetaria probablemente varíen entre los diferentes países y regiones como consecuencia de varios factores, entre ellos las decisiones en materia de política macroeconómica y el sentimiento del mercado. 
 
Los programas de restructuración de la deuda han obligado a algunas economías periféricas de Europa a aplicar medidas de austeridad con efecto inmediato (grandes recortes ahora para reducir la carga prevista de intereses en el futuro) y algunas grandes economías del norte de Europa han tomado la decisión de aplicar planes de austeridad. Los economistas keynesianos ponen en duda la conveniencia de las reducciones generalizadas del gasto público en un momento en el que los ciudadanos y los bancos están haciendo lo mismo. Para ellos, es una receta para una recesión larga y profunda. Además de las penurias que provocan las altas tasas de desempleo, la falta de crecimiento hará que los países sobreendeudados tengan más difícil que nunca cumplir con sus obligaciones. Así pues, en su opinión, este enfoque es contraproducente en todos los sentidos. 
 
Algunos expertos han instado sobre todo a Alemania a que aproveche la fortaleza relativa de su economía para arrancar el motor económico europeo. Sin embargo, los movimientos en esa dirección han sido escasos hasta ahora. Como consecuencia de ellos, los mecanismos de transmisión monetaria probablemente siguen estando debilitados y la inflación permanezca en niveles bajos en toda Europa. 
 
 
La Reserva Federal de EE.UU. se ha embarcado en un amplio programa de relajación cuantitativa y ha evitado los programas de austeridad con recortes inmediatos del gasto que han adoptado otros países. La reciente imposición de recortes del gasto público en virtud de las disposiciones del "secuestro" de las leyes presupuestarias de EE.UU. inclina la balanza ligeramente hacia la austeridad. Aun así, la combinación de estímulos económicos y políticas de gasto relativamente expansivas ha generado una dinámica moderadamente positiva y crecimiento. Esto hace más probable que en los EE.UU. veamos inflación antes que en otras partes del mundo. Parece probable que continúe la recuperación de los multiplicadores fiscales y monetarios y tras eso vendrá la inflación impulsada por la demanda. Un aspecto clave será si el banco central estadounidense será capaz de cortar la liquidez en el momento oportuno para evitar una espiral inflacionista y contener los incrementos de los precios. 
 
Tras dos décadas de deflación en líneas generales y varios intentos fallidos de impulsar el crecimiento económico, las autoridades japonesas tomaron una decisión imprevista y anunciaron un enorme paquete de medidas de relajación monetaria. Estas medidas incluyen duplicar la base monetaria durante los próximos dos años hasta el 60% del PIB y colocar el objetivo de inflación del banco central en el 2%, frente al 1% anterior. Estas contundentes medidas han mejorado el sentimiento del mercado. El Banco de Japón también ha anunciado su voluntad de aplicar políticas que harán menos atractivo para las empresas con tesorería abundante invertir en deuda pública japonesa. La idea es que estas medidas, combinadas con una política presupuestaria expansivaayuden a estimular la demanda. Si tienen éxito, la inflación subirá. Todo lo que rodea a un programa de este tipo es terreno inexplorado. Si las autoridades gestionan con éxito el programa, la inflación subirá moderadamente, aunque también podría suceder que su éxito supere las expectativas y la inflación se dispare. Algunos economistas han afirmado que el programa fracasará si no se aplican reformas estructurales más profundas en la economía japonesa. La incertidumbre en torno a esta iniciativa es elevada. 
 
El crecimiento económico y las mejoras que provoca en los niveles de renta y los patrones de consumo en los mercados emergentes han dado lugar a un aumento de la demanda de consumoa una inflación sostenida. Este hecho es visible sobre todo en los alimentos, los materiales y la energía. El gráfico 3 demuestra que los mercados emergentes han contribuido cada vez más a la inflación mundial. Recientemente más de la mitad del incremento interanual del IPC mundial se debe a estas economías. 
 
Contribución del IPC al crecimiento mundial
 
Desde una perspectiva internacional, las restricciones en el plano de la oferta han mantenido los precios de la energía y otros recursos naturales en niveles elevados y han sustentado la inflación que hemos experimentado. En estos mercados, la deflación es un escenario altamente improbable. 
 
 
  1. #1
    Skeptical

    Buen análisis. Felicitaciones. Pero los inversores seguimos sin ver nada claro. Continúa la incertidumbre.
    Salu2.

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