Rankia Perú Rankia Argentina Rankia Argentina Rankia Chile Rankia Chile Rankia Colombia Rankia Colombia Rankia España Rankia España Rankia México Rankia México Rankia Portugal Rankia Portugal Rankia USA Rankia USA
Acceder

Por: Philippe Waechter, Economista en Jefe, Natixis Asset Management, filial de Natixis Global Asset Management

Natixis

 

A raíz de las elecciones en el Reino Unido, la subsecuente confusión indica una creciente probabilidad de un "soft Brexit", ya que Theresa May no tiene una mayoría y deberá abordar la situación tal como se presente hoy. Sin embargo, esto no será tan sencillo, ya que significará distanciarse del resultado del referéndum del Brexit.

 

Una fuente de confusión se deriva del hecho de que la imagen que los ciudadanos británicos tienen de Europa ha cambiado considerablemente a lo largo de un año, y de acuerdo con una encuesta del PEW Research Center en el primer semestre de 2017, una mayoría de la población en el RU tiene una visión positiva de Europa, (54%), o 10 puntos más que en el mismo periodo del año anterior al momento del referéndum.

 

La idea de un soft Brexit surge como resultado de la derrota de Theresa May en las recientes elecciones generales. May convocó a una elección express para fortalecer su mayoría e iniciar las negociaciones para que el RU se retirara de una vez de la Unión Europea con una posición predominante… y cabe destacar que la postura de May era en efecto la de una ruptura total con la Unión, lo que no necesariamente era la opción más efectiva desde el punto de vista económico y financiero, aunque era la opción que más convenía a la decisión de la población británica en cuando a la migración y su relación con Bruselas.

 

El acceso a un mercado único se basa en el cumplimiento de cuatro libertades fundamentales de la Unión Europea: libre tránsito de empleados, bienes, servicios y capital. Negarse a aceptar la libertad de tránsito de personas le impide al RU formar parte de la UE y de un mercado único. El principal negociador de la UE, Michel Barnier no cederá en este punto.

Un soft Brexit significa que el RU hará alguna concesión en cuanto a la migración, y también que el país aceptará las decisiones de Bruselas sobre el mercado único sin impugnarlas. (En estas situaciones, el acceso al mercado único significa gozar del acceso a otros países europeos sin participar en negociaciones sobre cambios que pudieran implementarse en dicho mercado único).

 

Estas condiciones constituyen una total contradicción a los deseos del voto por el Brexit y a la postura anterior de Theresa May. Su meta era poner un alto a la migración y frenar la imposición de Bruselas respecto a su visión de lo que representa ser un ciudadano o empresa británicos. En otras palabras, el RU deseaba recuperar la total soberanía que creyó perdida al integrarse a la Unión. ¿Está lista la nación para cambiar de opinión ahora? ¿Cuál es la verdadera postura del RU ante esta pregunta? la respuesta no es muy clara, lo cual explica porque un voto para decidir un dilema de tal importancia en un referéndum con una mayoría simple no fue una buena idea.

 

La confusión también se deriva de la incapacidad de Theresa May para conformar un nuevo gobierno, ante la dificultad de lograr una mayoría y el abandono de algunos miembros de su gabinete. Quizás eI problema de Theresa May es que ya no representa lo que los británicos esperan de su primer ministro. Su campaña fue débil y el fuerte liderazgo al momento de convocar la elección general desapareció rápidamente.

 

¿Puede todavía May representar al RU durante las negociaciones del Brexit?

Otra fuente de confusión también es el hecho de que las negociaciones iniciaron el 19 de junio y la delegación del RU no parece preparada, sin gobierno ni una postura clara que defender, recursos insuficientes para negociar, y una falta de negociadores de calidad.

 

Además, está la confusión generada por el prerequisito presupuestal para negociar. La Unión Europea ha emitido una factura por la salida para cubrir los compromisos financieros del RU con Europa, por entre 20 y 100 mil millones de euros, dependiendo de la versión de Londres o la de Bruselas. Este tema debe resolverse antes del inicio del debate y sus puntos a negociar. Entre tanto, las negociaciones para un nuevo tratado comercial solamente pueden iniciar después de esta etapa, por lo que se espera un proceso largo y doloroso para el RU.

 

Las negociaciones entre el RU y la UE no podrían iniciar en el peor momento posible para el Reino. El país no puede decidir su rumbo político, como demostraron los resultados de las elecciones generales, y no parece necesariamente querer apoyar la posición dura de Theresa May. La falta de principios claros es perjudicial, y parece dirigir al país a un soft Brexit, incluso si ello significa negar la postura inicial ante la migración y permitir a Bruselas mantener un importante papel en la política británica.

 

Las negociaciones se dan ante un mejor escenario económico en toda la euro zona. El ejemplo de crecimiento robusto del RU ya no es tan convincente, y la nación quizá ya no constituye un actor tan clave como en el pasado inmediato.

En conclusión, la opción de un soft Brexit despierta dudas sobre la representatividad real del referéndum, debido a que el resultado se derrumbó tan solo un año después… aunque al menos el RU parece tener una vez más espacio en su agenda para su vecino continental.

 

¡Sé el primero en comentar!
Comentar