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Vale mas hacer pocas cosas, hacerlas bien y terminarlas , en lugar de hacer muchas y hacerlas a medias o no terminarlas.

Parecer muy ocupado haciendo mil cosas no es sinónimo de estar haciendo las cosas bien ni mucho menos de ser eficiente. 

 

 

No hay que confundirnos. Lo que la mayoría de las veces hacemos no es dos tareas al mismo tiempo, sino un tarea rápidamente seguida de otra tarea y así sucesivamente. 

 

No tiene nada de malo hacer las cosas rápido, pero eso no es sinónimo de hacerlas de forma correcta y eficiente. Y si lo que tratamos es hacer varias cosas a la vez, entonces debemos combinarlas: tareas que requieran poca o mediana atención con tareas que requieran poco a nada de nuestra atención, y que además sean rutinarias y cuyos errores no tengan impactos importantes. Por ejemplo, lavar los trastos o correr mientras escuchamos un podcast; contestar correos o mensajes de baja importancia mientras nos ponemos al corriente con nuestra serie.

 

Lo anterior sin olvidar que hay evidencia científica que respalda el hecho de que nuestra atención, desempeño, aprendizaje y capacidad de abstracción disminuye de forma drástica cuando hacemos multitasking y más si lo convertimos en un hábito.

 

Lectura Recomendada: Messy: How to Be Creative and Resilient in a Tidy-Minded World

 

 

  1. en respuesta a Tomy4
    #2
    Gaspar

    Totalmente de acuerdo.

    Yo me refería a querer hacer varias cosas al mismo tiempo, por ejemplo: estar en una llamada importante y al mismo tiempo manejando y al mismo tiempo contestando correos.
    Ni contestamos bien los correos ni conducimos bien ni le prestamos atención a la llamada.

    En el caso de la inversiones, no haremos bien un análisis si al mismo tiempo que leemos los estados financieros también estamos viendo una serie de netflix y al mismo tiempo estamos viendo de reojo el whatsapp.

    Es mas o menos a lo que me refiero.

    Lo que tú mencionas en el ejemplo de tu Padre es hacer varias cosas, una seguida de otra aunque todas estén activas al mismo tiempo. Y la verdad no veo problema ni estoy en desacuerdo con hacer cosas que no son nuestra especialidad porque el objetivo tal vez no es la calidad sino la rapidez. Aquí el punto es enfocarnos en la tarea inmediata.

    Hubiera sido diferente si tu Padre mientras cortaba el pelo de alguien hubiera estado también poniéndole cemento a los ladrillos de la casa. A esto me refiero, no damos lo mejor si queremos hacer en el mismo instante dos cosas a la vez.

    Saludos y gracias por pasarte!!!

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  2. #1
    Tomy4

    Estoy de acuerdo en que como concepto es mejor concentrarse en hacer pocas cosas bien, pero en el mundo real se dan circunstancias que te empujan a hacer lo contrario. Pienso en el mundo de la empresa donde la consecución de objetivos por parte de los directivos y la búsqueda constante de ingresos en un ambiente competitivo, empuja a los empleados a tener que realizar cada vez más tareas o asumir más carga de la debida con lo que se ven avocados a tratarlas más superficialmente, incluso a veces de manera temeraria, en aras de conseguir la mayor producción posible. Aquí el concepto de calidad no es prioritario.

    Después hay personas que por su forma de afrontar los retos de la vida han tomado un camino multidisciplinario, pienso en mi padre, capaz, o más bien valiente para afrontar cosas tan dispares como llevar una peluquería, construir su propia vivienda desde los cimientos o hacer de matarife en una matanza casera de cerdos entre otras muchas cosas tan antagónicas como esas. En estos ejemplos la calidad no sería la misma si la casa la hiciera un albañil o si el cerdo lo matara un carnicero, pero las circunstancias de la vida lo llevaron a la autosuficiencia en todo lo que podía y tuvo su premio siendo capaz de sacar con éxito su familia adelante. Hay un dicho que dice: aprendiz de muchos oficios maestro de maldita cosa que bien se le podía aplicar a mi padre, pero echando la vista atrás no parece que ese aprendizaje le haya llevado por mal camino.
    Otro caso que se me ocurre es cuando me comparo con mi mujer a la hora de hacer un mismo plato de comida. Mientras yo le dedico su tiempo a cada cosa, buscando a mi manera la perfección, ella lo hace todo en menos de la mitad de tiempo aunque se penalice la calidad del resultado final (suele preferir mis platos), cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

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