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Análisis de la economía, bolsa y la actualidad del mercado financiero

La integración económica de América Latina y el Caribe

La Comunidad Andina (CA), la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Mercado Común Centroamericano (MCCA), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) que aún sigue en renegociación, hicieron posible un nuevo regionalismo en América Latina y el Caribe. Sin embargo, ¿Los resultados que se esperaban han sido obtenidos? ¿Estos Acuerdos de Comercio Preferencial realmente han impulsado el comercio con los países miembros? ¿Aumentaron la productividad y por consecuencia el papel que juega la región dentro de la economía global?

 

Es conveniente realizar un enfoque teórico de cada uno de estos acuerdos comerciales, como sigue:

  • La Comunidad Andina.

Se firmó en 1969, con el nombre de Pacto Andino, e incluía a Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, con el objetivo de convertirse en un mercado común. En 1973, Venezuela se integró al grupo y Chile lo abandonó en 1976 (el modelo de esta economía rompía con la idea original del grupo de promover la sustitución de importaciones). El relanzamiento del acuerdo, bajo el patrocinio del nuevo regionalismo se produjo en 1992, cuando finalmente se implementó la zona de libre comercio con el objetivo de convertirse en una unión aduanera. En 2011, Venezuela se salió por desacuerdos.

  • La Comunidad del Caribe.

Fue creada en 1973 por Barbados, Jamaica, Guyana, y Trinidad y Tobago. Posteriormente ingresaron como miembros Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Domínica, Granada, Haití, Monserrat, San Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y Surinam. El cambio hacia un regionalismo abierto comenzó en 1989, cuyo objetivo fue buscar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

  • El Mercado Común Centroamericano.

Fue creado en 1960 por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Posteriormente, se incorporó entre los miembros a Costa Rica en 1962 y a Panamá en 2012. Junto con el nuevo regionalismo, fue relanzado en 1991. Más recientemente, en 2001 se avanzó hacia una unión aduanera y en 2004 firmó el Tratado de Libre Comercio República Dominicana Centroamérica-Estados Unidos (CAFTA-DR), que facilitó un tratado más profundo y una mayor apertura económica.

  • El Mercado Común del Sur.

Se creó en 1991 con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como miembros. El principal objetivo del bloque consiste en desarrollar un mercado común con libre circulación de bienes, servicios y factores de producción. Venezuela se sumó al tratado en 2012, pero fue recientemente suspendida por no implementar las normas del bloque. El ingreso de Bolivia fue aprobado en 2015, pero el país se encuentra todavía en proceso de adhesión.

  • El Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Comenzó formalmente en enero de 1994 entre Canadá, México y Estados Unidos.  A diferencia de los otros cuatro Acuerdos de Comercio Preferencial originales, los objetivos del bloque se limitan a una zona de libre comercio en bienes y servicios. Fue el primer gran acuerdo en la región que incluía a países desarrollados (exceptuando a nuestra nación) y ha servido como modelo para posteriores acuerdos de Estados Unidos con la región, como los que firmó con Chile (2003), Perú (2006), Colombia (2006) y América Central (2004).

La idea a partir de los años 50 ha sido que los mercados más grandes e integrados pueden producir más oportunidades de crecimiento, a medida que las empresas y los individuos disfrutan de los beneficios de mayores economías de escala y especialización (veáse CEPAL, 1959). Este argumento en buena medida propicio la creación de estos procesos de integración económica.

En un posterior artículo sería conveniente hablar de los resultados obtenidos y de las lecciones que podemos aprender sobre este tema.  
 

 

Autor del blog

  • Mayra S. Arenas

    Estudiante de economía en el Instituto Politécnico Nacional.

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