blog Enrique Gallego
Consejos de inversión de un autodidacta que ha alcanzado la independiencia financiera.

Kike Junior (XI) noviembre 2019 El coeficiente O

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Octava observación mensual correspondiente a noviembre 2019

La rentabilidad acumulada ha superado el objetivo de rentabilidad en renta variable establecido para el mes. En el momento de la observación, el día 22-11-2019, la rentabilidad acumulada era del 12,96%, frente a una rentabilidad objetivo del 9,00%. De acuerdo con las reglas del plan, debemos reducir el riesgo vendiendo una unidad de inversión.

 

 

La rentabilidad anualizada del plan en conjunto (inversión en bolsa más liquidez) es del 8,86%, incluyendo ya en dicha rentabilidad el coste fiscal derivado de la afloración de las ganancias latentes a una tasa del 19%.

Esta cifra es muy superior al objetivo a 10 años del 3,37% que hemos calculado para el plan. Algo que no se debe a ningún talento especial para haber escogido el momento de entrada sino simplemente a una racha de buena suerte. Como estas rachas no son eternas y hay que estar preparados para vivir momentos peores, conviene reducir riesgo vendiendo una parte de nuestra posición.

Pero no conviene que esta venta sea total o muy significativa. El mercado, aunque corrija posteriormente, no tiene porqué tocar forzosamente el punto que nos hayamos fijado para volver a entrar y ello nos dejaría contemplando impotentes la oportunidad perdida por haber apostado a una caída que no es forzoso que se vaya a dar.

De hecho, en los grandes movimientos al alza, que es donde se concentra el grueso de la rentabilidad a largo plazo, lo más habitual es que en vez de caídas haya “consolidaciones”, períodos más o menos largos de indefinición con alternancia de pequeñas caídas y subidas sin llegar en ningún momento a caer de manera clara dando oportunidad de recompra.

Agradezco vuestro apoyo y vuestras aportaciones en los comentarios, así como el interés por la hoja de cálculo en la que gestiono el plan, bastante compleja aunque intento hacerla lo más sencilla posible.

Nebe me plantea una cuestión de especial interés, que explique el parámetro O, uno de los pilares fundamentales de todo el sistema.

Este parámetro se puede explicar desde dos perspectivas, la cuantitativa, es decir, cual es la fórmula para su cálculo y la cualitativa, es decir cuál es la razón de su existencia y como se determinan las variables que introducimos en la fórmula.

En términos cuantitativos, el parámetro O es el resultado de aplicar la fórmula del interés compuesto a una constante, la rentabilidad objetivo, durante un periodo variable de años.

Es decir O=(1+r)^n, en donde r es la rentabilidad anual cuyo importe acumulado durante un número n de años queremos conocer.

Un 9% de rentabilidad anual no renta a 10 años un 90% como sugiere el sentido común, sino un 136,74%, ¡más de un 50% adicional!, debido a la reinversión anual de la rentabilidad al 9% lo que modifica la base sobre la que se va a calcular cada año la rentabilidad del siguiente.

Este efecto es exponencial, es decir crece de manera acelerada a medida que incrementamos n, lo que puede conducir a resultados espectaculares, la llamada “magia del interés compuesto”. Así, una rentabilidad compuesta del 9% a 10 años es del 136,74% frente al 90% de la rentabilidad simple, es decir más del 50% de diferencia. A 20 años del 460,44% frente al 180%, bastante más del doble. A 30 ya hablamos de un 1.226,77% frente al 300%. más del cuádruple. Un 15% a 30 años supone un 6.521,18%, es decir, multiplicar por más de 65 nuestra inversión inicial.

Ahora bien, a la hora de invertir hemos de evitar el que se nos llene la cabeza de pajaritos con la magia del interés compuesto. El interés compuesto obtiene resultados espectaculares en plazos razonablemente largos, sólo si partimos de rentabilidades cuya consecución sostenida a lo largo del tiempo es muy poco o nada probable. Para intentarlo tendremos que asumir enormes riesgos (lo más realista es recurrir al apalancamiento) y lo más probable no es que nos hagamos millonarios, sino que llegue un momento en que nuestro cerebro siga contemplando el cielo, pero en vez de pajaritos vea estrellas debido al castañazo que se ha pegado nuestra inversión.

Y esto enlaza con la explicación del parámetro O en términos cualitativos. O es nuestro Objetivo ideal de rentabilidad, rentabilidad máxima a la que podemos aspirar a largo plazo en circunstancias normales de acuerdo con la experiencia histórica y nuestras expectativas en el momento de iniciar el plan.

Ello no quiere decir que en momentos concretos se pueda superar, pero es poco probable, tiene que darse una infrecuente conjunción de circunstancias. Una vez superado el objetivo ideal de rentabilidad, la relación riesgo/beneficio se vuelve desfavorable y hemos de pensar en reducirlo en vez de incrementarlo.

El cálculo concreto se ha hecho aquí a partir de un objetivo previo de rentabilidad estimada como más probable fijado en el 6%, incrementado en un 50%.

La forma más exacta de calcular el objetivo de rentabilidad sería calcular la rentabilidad devengada por cada una de las aportaciones o reembolsos desde su fecha de realización a la fecha de observación y comparar su suma con el valor de mercado de la inversión. Si el valor de mercado es superior se habría superado el objetivo ideal lo que activa la orden de vender una unidad de inversión.

Ahora bien, el mundo de las inversiones financieras es un cúmulo difuso de estimaciones y de probabilidades donde cualquier aspiración de máxima exactitud es ilusoria, un entorno donde tiene su máxima vigencia el proverbio de que lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Así que opté por una estimación simplificada consistente en fijar en una tabla los objetivos anuales de rentabilidad a una tasa del 9%. Aplicando la fórmula del interés compuesto serían 9,00%, 18,81%, 29,50% etc. O es la expresión en tanto por uno redondeada con dos decimales, 0,09, 0,19, 0,30…

Con este planteamiento el seguimiento se torna muy sencillo e intuitivo. Basta mirar el porcentaje de variación en el extracto y compararlo con O multiplicado por cien para ver si estamos o no por encima del objetivo, sin necesidad de cálculos complejos. El primer año venderemos si la variación supera el 9%, el segundo si es mayor que el 19,00%, etc.

También pregunta por la forma de cálculo del precio de recompra de la unidad de inversión vendida. Este precio es el resultante de aplicar un descuento del 12% al precio medio de las unidades de inversión vendidas y no recompradas. Al cierre de noviembre de 2019, hay una única operación de venta a una cotización de 182,14, por lo que el precio de recompra es 160,28, resultado de multiplicar 182,14 por 0,88 (1-0,12) y redondear con dos decimales.

fmajesti me pregunta sobre la continuidad de la serie 123. De momento la tengo aparcada en parte por acumulación de trabajo y en parte para diseñar y probar un sistema de reglas que plasmen con exactitud y de forma sencilla e intuitiva la idea que quiero llevar a la práctica, lo que está resultando más complejo de lo que pensaba inicialmente. Pero es algo que no voy a abandonar en ningún caso, porque se trata de una idea de gran calado, potencialmente mucho más importante que Kike Junior.

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  • Enrique Gallego

    Autodidacta que ha alcanzado el éxito en sus estrategias de inversión, hasta el punto de alcanzar su independencia financiera.

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