12 sesgos psicológicos que influyen a la hora de invertir y cómo evitarlos

12 sesgos psicológicos que influyen a la hora de invertir y cómo evitarlos

¿Sabías que a la hora de invertir existen patrones de conducta que nos impiden ser racionales?. Muchas personas no solemos tener en cuenta que en el mundo de las inversiones también tienen importancia las emociones, los factores sociales, prejuicios... 

Los modelos de comportamiento o sesgos conductuales, que veremos de una manera clara en este vídeo, son los que muchas veces nos hacen tomar decisiones equivocadas. 

Hoy hablaremos de la importancia de la psicología financiera haciendo un breve repaso de los sesgos cognitivos y de los errores que podemos cometer cuando invertimos.

Si deseas seguir este artículo en formato video te lo dejamos a continuación:


¿Qué son los sesgos cognitivos y cómo nos afectan?


Tradicionalmente, se asumía que las personas somos seres racionales, que tomamos decisiones de manera lógica después de analizar toda la información que tengamos a nuestro alcance.  Pero con los años, las investigaciones han evolucionado hasta comprender que la realidad no es para nada así. Robert Kanheman, psicólogo ganador de un nobel de economía gracias a sus estudios sobre finanzas conductuales, planteó que las personas, desde el punto de vista económico no actuaban para nada como se pensaba.

La mayoría de las decisiones se toman siguiendo procesos intuitivos y automáticos en vez de procesos analíticos y controlados. Por lo tanto, en momentos de incertidumbre, no siempre actuamos racionalmente a la hora de tomar decisiones

Las finanzas conductales (behavioral finance) estudian cómo nos comportamos ante problemas financieros.

A la hora de tomar mejores o peores decisiones financieras siempre intervienen dos factores

En primer lugar nuestra capacidad de análisis. Es decir, la facultad que tengamos para evaluar y comprender el contexto en el que se toma una decisión y sus posibles repercusiones.

En segundo lugar las emociones. El estado psicológico en el que nos encontramos a la hora de tomar una decisión

A partir de estos dos factores podemos hablar de cuáles son los sesgos más comunes.

1. El exceso de confianza. Esta característica se da cuando pensamos que tenemos los conocimientos necesarios y creemos que nuestra tesis es la correcta. Relaja Einstein, que no conviertes en oro todo lo que tocas. Este es el típico amigo que en una conversación de bar sabe de todo, ya puedes hablar de astrofísica que de adiestrar leones marinos que él lo sabe todo. Muchos inversores sobrevaloran sus conocimientos y la experiencia personal. En este caso hay que hacer muchas veces un ejercicio de autocrítica. No es lo mismo saber algo realmente, que creer que lo sabemos. Incluso podemos llegar a pensar que la probabilidad de que una inversión fracase es menor que las ganancias esperadas de ella.

2. La ilusión de control. Este sesgo es para que nos demos cuenta que muchos inversores creen tener control sobre algo, de lo que objetivamente no se puede tener ningún control. No tenemos superpoderes, que no se nos olvide. No puedes quedarte mirando una pantalla cerrar los ojos y decir “va a subir”, “va a subir”, que no eres un jedi amigo, no va a pasar. No asumamos un riesgo innecesario y asumamos que el mercado tiene vaivenes, y por mucha información que se tenga, no todo es predecible.

3. La confirmación. Se da cuando un inversor tiene una idea y busca que se le confirme. Lo que hace es buscar en todas partes algo que reafirme su teoría. Es como cuando estás discutiendo con alguien y buscas en google la respuesta, pero tú ya vas buscando aquellos resultados que confirmen tu teoría, y deshechas el resto. ¿Es la tierra plana? Te digo yo que sí que lo he visto en google. Claro, seguramente quieres reafirmar tu teoría y busques "evidencia de que la tierra es plana" en vez de buscar "¿realmente la tierra es plana?"

4. Otro sesgo es El anclaje. Esto sucede cuando la primera información es la que creemos que es la buena. Y ya todo lo que nos digan después nos da igual. He leído que esta empresa lo va a petar, y ya puede llover, nevar o caer meteoritos que a ti no te baja nadie del burro. El nombre de este sesgo se debe a que esas ideas previas en ocasiones suponen verdaderas anclas difíciles de soltar. Muchas veces vemos la rentabilidad de un producto, y ya no tenemos en cuenta más riesgos. Cogemos esa referencia de crecimiento y pensamos que siempre será así. 

5. La autoridad. Cuando alguien que se supone que es una persona relevante lo ha dicho, pensamos que tiene la credibilidad suficiente como para que sea una buena idea. Puede suceder que se realice una inversión únicamente porque la recomienda un familiar o un amigo sin realizar ningún análisis adicional y sin tener en cuenta las necesidades y el perfil de riesgo. Claro, si encima es tu colega el que sabe de atrofísica y de leones marinos, pues tu dices... como va a fallar, si sabe de todo este tío.

6. También tenemos el llamado “Efecto halo”. Este sesgo es muy frecuente y sucede cuando tendemos a valorar una empresa de manera positiva o negativa a partir de un único dato, teniendo este dato en consideración y olvidando todos los demás. Hemos leído algo bueno o algo malo y ya no pasamos de ahí, que ya han pasado 10 años desde que bajó X empresa, pero tú estás con eso aún.

7. La prueba social. Se da cuando imitamos lo que otro está haciendo y pensamos que es lo correcto. Muchas veces uno no tiene una idea definida y se deja guiar por lo que hacen otros, asumiendo que tienen más conocimiento. Al final está tomando decisiones que no son suyas. Este sesgo tiene que ver mucho con el efecto rebaño.

8. El descuento hiperbólico. Que es la tendencia a elegir pequeñas recompensas inmediatas en vez de mayores y quizás de más largo plazo. Claro, todo lo que sea una recompensa al momento siempre es más atractiva. Pero ¿cuál es el problema? Que algunos inversores pueden llegar a deshacer una inversión a largo plazo que se corresponda con su perfil de riesgo y terminar en una más atractiva a corto plazo cambiando así sus objetivos iniciales.

9. La aversión a las pérdidas. Este sesgo se refiere a cuando consideramos que las pérdidas pesan más que las ganancias. Al final puede pasar que, por no caer en pérdidas, nos quedemos en una posición sin perspectivas de recuperación y al final se acabe perdiendo todo. 

10. El Statu quo. Cuando pensamos que todo va a seguir igual como estamos, que nada va a cambiar, y invertimos en función de la situación actual. el que esté bien sentado que no se levante.

11. Predisposición al optimismo. Como a nadie le gusta lo malo… Tendemos a pensar que las probabilidades siempre nos llevarán a situaciones positivas. Con lo que este sesgo nos habla que para muchos inversores pesa más el optimismo que el realismo. 

12. Falacia del coste hundido. Es el miedo a salirnos de algo que no funciona y en consecuencia quedarnos estancados ahí. “Es que puse 10.000€, no puedo salirme ahora y perderlo todo” ¿Os suena este comportamiento, no?

Sesgos cognitivos a la hora de invertir hay cientos, nosotros te hemos mostrado algunos que la CNMV ha destacado en su guía "psicología para inversores". 



5 Consejos para evitar errores de inversión


Finalmente vamos a ver cinco consejos para evitar estos errores tan comunes en la inversión.

Educación financiera

En primer lugar, la importancia de tener una buena educación financiera. Esto te ayudará a conocer tu perfil de riesgo, a saber contrastar información, conocer los sesgos cognitivos, detectarlos y aprender a evitarlos. Solo el hecho de conocerlos ya te ayudará a saber reconocerlos en tus próximas inversiones.

En Rankia hay varios artículos muy interesantes sobre los sesgos cognitivos y su influencia en la toma de decisiones de inversión.

Analizar pro y contras


El segundo consejo es aprender a ver siempre los Pros y los contras de cada decisión. Es necesario plantearse alternativas y estudiar toda la información posible desde un punto de vista crítico.

Análisis premorten


En tercer lugar, el análisis premortem. Tendemos a ser optimistas, pero intentemos pensar lo contrario. Es decir, antes de tomar una decisión, viajemos mentalmente al futuro y supongamos que ha fracasado. Aunque sea en nuestra imaginación, las personas sabemos explicar mejor lo que ha pasado, una vez ya ha ocurrido, que prever lo que vaya a ocurrir.

Tener un proceso de toma decisiones


En cuarto lugar, desarrollar un proceso de toma de decisiones. Por ello, lo mejor es tener una lista de comprobación que seguir primero, donde formularte una serie de preguntas antes de invertor. Puedes modificarla en función de tus errores pasados pero podría ser algo así:
- ¿He leído toda la información sobre el producto?
- ¿La información es completa?
- ¿Entiendo las características del producto?
- ¿Conozco los riesgos?
- ¿El producto encaja con mi perfil de inversión?
- ¿El horizonte temporal es acorde a mi perfil?


Por último, tener en cuenta que la toma de decisiones requiere estar en condiciones óptimas. Hay que ser consciente de factores que pueden jugar a nuestra contra, ya sea, cansancio, estrés... somos humanos y obviamente todos tenemos días malos y días buenos. Hay que conocerse a uno mismo y detectar todo aquello que pueda afectarnos negativamente. Si tu estado anímico o físico no es el adecuado, aparca la decisión y ya la tomarás en otro momento.

Si quieres contarnos algún error que hayas tenido a la hora de invertir a causa de estos sesgos, déjalo en los comentarios que nos encantará leerlo a nosotros y a otros usuarios.


  1. en respuesta a Jorge Simon Meza
    #2
    06/05/21 12:01
    Si lo cierto es que muchos sesgos se aplican a muchos sectores y situaciones en la vida
  2. #1
    25/04/21 12:29
    Saludos Benavent,estás,pautas se pueden aplicar en otras,actividades económicas.