Impacto de la pandemia en el sector asegurador y sus asegurados.

Por Carina Pétriz Escamilla



Las proyecciones dadas a finales del 2019 respecto al crecimiento en el sector asegurador en 2020 no eran muy alentadoras pues suponían una disminución debido a la desaceleración económica, el inicio de la pandemia implicó un cambio abrupto en las expectativas para dicho año. 

La emergencia sanitaria ha obligado a miles de personas a estar resguardados en sus casas y así mismo, a una adaptación súbita de la digitalización en la mayoría de las áreas productivas. 

En cuanto a seguros conscierne, los cambios en el flujo de efectivo, ventas, siniestralidad y la atención a siniestros también han sido bastante notables pues las compañías aseguradoras enfrentan un gran reto, las crisis generan cambios y esto conlleva a tener un mejor desarrollo en las estrategias financieras y de mercado, en ampliar coberturas y crear productos emergentes de ayuda económica (empresariales y personales), atención médica presencial y vía remota a manera que sean funcionales y accesibles para sus clientes.

Los índices de siniestralidad se han modificado aunque supone que sea de manera temporal, es significativa. Por ejemplo, de acuerdo a cifras de la AMIS (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros) de noviembre de 2019 a noviembre de 2020 el promedio diario de vehículos robados a nivel nacional pasó de 235 a 173. 

El desempleo, la falta de ahorro para emergencias y una mayor demanda en solicitudes de crédito bancario ha obligado a la sociedad el priorizar el consumo en productos de primera necesidad, ajustar presupuestos en gastos educativos y de vivienda pero también a crear una mayor seguridad en tema de atención a la salud. 

“Ha habido un incremento del 20% en la contratación de pólizas de gastos médicos por la emergencia sanitaria” - Xochitl Padilla (miembro de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas en Aguascalientes).

El Covid-19 está posicionado en el sexto lugar de las diez catástrofes mas importantes de la industria, teniendo en quinto lugar el sismo de 1985 y en séptimo el sismo de 2017 (de acuerdo a cifras de la AMIS).

Los datos proporcionados por la SESA (Sistema Estadístico del Sector Asegurador) indican que, de 1,571,901 casos positivos de covid-19 en el país, solo el 1.4% ha sido en población asegurada, de los cuales, el 59% superan el costo promedio de 407 mil pesos por atención hospitalaria. Así mismo, en seguro de vida se han pagado 8,571.5 mdp de indemnizaciones de los cuales, el 79% han sido en casos de personas masculinas.

Las empresas y su contratación de seguros han sido una pieza importante para poder sobrellevar la crisis sanitaria pues el 70% de los casos asegurados han sido de pólizas de gastos médicos grupales, de igual manera, el 65% de las indemnizaciones de seguros de vida vienen de pólizas grupales (AMIS).

Las asesorías sobre disposición de efectivo en seguros dotales y de ahorro, el uso de la reserva matemática en pólizas de vida, la atención al seguimiento de siniestros en salud y el uso del seguro de desempleo ha ido en aumento los últimos meses lo que hace de vital importancia que las aseguradoras sigan trabajando mano a mano capacitando y actualizando a sus ejecutivos y agentes pues, son el primer contacto en el cual sus clientes tienen acceso a la información así como la oportunidad de analizar distintas opciones de mantenerse protegidos sin perder sus pólizas. 

Es claro que vivimos en una época de mucho pesimismo e incertidumbre pero vale la pena mencionar que es en tiempos así donde se afianza la solidez patrimonial del sector asegurador. Las empresas y la sociedad en general obtiene una mayor conciencia de lo que realmente vale su patrimonio y, a nivel personal, su salud; el saber qué tan vulnerables pueden ser a los factores externos los ha llevado a ser seriamente sensibilizados y por ende, a protegerse de los riesgos que pueden detener su producción.

Aunque el sector continuará con grandes desafíos este 2021, se cuenta con 3.2 veces el capital requerido por las autoridades para hacer frente a los eventos por venir, ya sean desastres naturales, sociopolíticos o de ciberseguridad. 

La aplicación de la vacuna viene como una noticia esperanzadora pues se prevee que para el primer semestre del 2022 la gran mayoría de la población mexicana ya cuente con la aplicación de  esta para prevenir el contagio del coronavirus. El éxito de la campaña de vacunación no significa que deje de ser necesario estar protegido por medio de una póliza. Históricamente hablando, después de un desastre baja la demanda de la contratación de seguros. Sin embargo, no habrá que bajar la guardia ya que, por la naturaleza del virus, las coberturas y condiciones generales de las pólizas seguirán en constante evolución para el bien del asegurado.

El desafio mas importante es cambiar las costumbres de protección en la comunidad mexicana, establecer una cultura de asegurabilidad y prevención.



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