Fideicomisos de fomento económico integrantes del sistema bancario

 
                                                 Dedicado a las víctimas de la línea 12 por las que exigimos justicia.
 
Introducción
 
El sistema bancario está conformado por las instituciones de crédito siendo estas la banca múltiple y los bancos de desarrollo, más los fideicomisos de fomento económico que realicen actividades financieras y los organismos auto regulatorios del sector, quedando ello bien definido en la Ley de Instituciones de Crédito (LIC).
A pesar de ello en la jerga financiera es común reconocer a los fideicomisos como bancos de desarrollo en virtud de ser entidades públicas que fomentan sectores económicos específicos a los cuales regularmente otras fuentes de financiamiento no llegan o lo hacen escasamente.
El fideicomiso como figura está reglamentado en la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito en cuyo artículo 381 se determina que, en virtud del fideicomiso, el fideicomitente transmite a una institución financiera la propiedad o titularidad de uno o más bienes o derechos, según sea el caso, para destinarse a fines lícitos y determinados, encomendando la realización de dichos fines a la propia institución fiduciaria; si gusta aprender más sobre el tema puede consultar a Vázquez (2021).
En el mundo es uno de los instrumentos más utilizados para ceder directamente bienes de manera mucho más sencilla que una herencia y en la administración pública para transferir recursos a actividades específicas que requieren de manera cotidiana contar con recursos financieros para poder operar.
No obstante, los que realizan actividades financieras y por ende son considerados parte del sistema bancario se reduce a unos pocos, los cuales, además tienen que permanecer bajo la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a pesar de ellos, pocos conocen cuáles son y sus características específicas de funcionamiento y sectores a los que apoyan.
El propósito de este artículo es que el lector adquiera el conocimiento al respecto y pueda si fuese el caso tener acceso a sus productos y servicios financieros.
 
Marco normativo de los fideicomisos y fondos de fomento económico
 
La administración pública paraestatal se compone por los organismos descentralizados, las empresas de participación estatal, las instituciones nacionales de crédito, las organizaciones auxiliares de crédito, las instituciones nacionales de seguros y de fianzas y los fideicomisos según está plasmado en la Ley orgánica de la administración pública federal.
Estos fideicomisos son aquellos que el gobierno federal o alguna de las demás entidades paraestatales constituyen, con el propósito de auxiliar al ejecutivo federal en las atribuciones del Estado para impulsar las áreas prioridades del desarrollo, que cuenten con una estructura orgánica análoga a las otras entidades y que tengan comités técnicos.
En todos los constituidos por el gobierno federal queda como fideicomitente único de la administración pública centralizada la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. El Banco de México puede ser fiduciario de los fideicomisos públicos de fomento económico únicamente por un plazo de dos años.
Al ser parte de la administración pública paraestatal los fideicomisos quedan también sujetos a la Ley federal de las entidades paraestatales en la cual se especifica que quedan sujetas por cuanto a su constitución, organización, funcionamiento, control, evaluación y regulación a dicho ordenamiento legal.
Para conocer cuáles son los fondos y fideicomisos de fomento económico que se encuentran en operación se puede recurrir al Catálogo del Sistema Financiero Mexicano CASFIM y buscar el sector 31. También se puede recurrir a la publicación anual que hace la Procuraduría Fiscal de la Federación (PFF) en el Diario Oficial de la Federación (DOF) presentando la relación de entidades paraestatales de la administración pública federal, estableciendo de manera específica cuáles son los fideicomisos públicos que realizan actividades financieras y por ende, pertenecen al sistema bancario en México y por lo tanto, tienen que ser supervisados por la CNBV y la entidad fiduciaria para cada uno de ellos lo mostramos en el cuadro 1.
 
                 Cuadro 1. Fideicomisos de fomento económico con actividad financiera (2020)
Fideicomiso con actividad financiera
Fiduciario
FIFOMI. Fideicomiso de Fomento Minero.
Nacional Financiera
FONDO – FIRA. Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura.
Banco de México
FOPESCA – FIRA. Fondo de Garantía y Fomento para las Actividades Pesqueras.
Banco de México
FOVI. Fondo de Operación y Financiamiento Bancario a la Vivienda.
Sociedad Hipotecaria Federal
FEGA – FIRA. Fondo Especial de Asistencia Técnica y Garantía para Créditos Agropecuarios.
Banco de México
FEFA – FIRA. Fondo Especial para Financiamientos Agropecuarios.
Banco de México
 
Fideicomiso de Fomento Minero. El gobierno de Lázaro Cárdenas fomentó la industria minera simplificando trámites de concesiones, especialmente para gambusinos y pequeños mineros, para lo cual, creó la Comisión de Fomento Minero (COFOMI) en 1934, la cual daría apoyo financiero, asistencia técnica y capacitación a los integrantes del sector minero, que en ese momento presentaba un aumento considerable en la producción de oro y una disminución significativa en los volúmenes de plata.
En la década de los setenta del siglo XX la demanda internacional de productos mineros se redujo sustancialmente, en particular cuando se decretó la inconvertibilidad del dólar por el oro, a pesar de ello, en México se descubrieron nuevas reservas mineras de cobre en Sonora e incremento en las reservas de potasio en la cuenca de Salinas del Istmo, hechos que motivaron un crecimiento en la producción de productos mineros en el país. Este fue el fundamento para que en 1974 se crease en Nacional Financiera un nuevo organismo denominado Minerales no Metálicos Mexicanos constituido como fideicomiso que atendiese el fortalecimiento de los ejidos, comunidades rurales y pequeños propietarios involucrados en actividades mineras.
Con el proceso de cambio estructural de la economía y particularmente la desincorporación de empresas públicas, entre 1988 y 1990 la COFOMI y Minerales no Metálicos realizaron actividades conjuntas, para que finalmente la primera fuese liquidada en 1992 y el segundo cambiase de nombre al actual Fideicomiso de Fomento Minero (FIFOMI) y fuese sectorizado dentro de la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal (SEMIP), posteriormente en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI) y actualmente en la Secretaría de Economía.
El objeto de FIFOMI es fomentar y promover el desarrollo de la industria minera en México vía financiamiento, capacitación y asistencia técnica especializada que permita crear, fortalecer y consolidar operaciones y proyectos mineros.
Elabora anualmente su programa institucional alineado al objetivo prioritario tres del Programa Sectorial de Economía (PROSECO) con el propósito de promover la creación y consolidación de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes) productivas para una mayor inclusión productiva. Dicho programa fue publicado en el DOF el 25 de septiembre de 2020 en el cual se establece que su compromiso es ser la entidad que contribuya a transformar el desarrollo de la minería del país, propiciando un crecimiento económico alto y sostenido. Para lo cual definió dos objetivos prioritarios, el primero aumentar el financiamiento a las MiPymes del sector minero y su cadena de valor y el segundo mejorar las habilidades y capacidades de su capital humano.
Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA). El Banco de México cumple el papel de fiduciario en los cuatro fondos que integran a FIRA, los cuales son: Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura denominado FONDO, el Fondo de Garantía y Fomento para las Actividades Pesqueras conocido como FOPESCA, el Fondo Especial de Asistencia Técnica y Garantía para Créditos Agropecuarios (FEGA) y el Fondo Especial para Financiamientos Agropecuarios el FEFA. Todos ellos están considerados como fideicomisos y fondos de fomento económico integrantes del sistema financiero y operan como instituciones de segundo piso
FIRA apoya el desarrollo de los sectores rural, agropecuario, forestal y pesquero en México para lo cual dispersa recursos a intermediarios financieros y empresas especializadas. Además del otorgamiento de crédito, da garantías, capacitación, asistencia técnica y transferencia de tecnología para que productores y empresarios puedan realizar sus proyectos productivos. En la figura 1 mostramos como opera.
Otorga financiamiento en dos modalidades a descuento y préstamo directo. También presta el servicio de garantía para la recuperación parcial de los créditos que son otorgados a los acreditados finales. Diseña y estructura esquemas con características particulares para satisfacer necesidades de financiamiento a empresas cuyas características hacen necesaria la participación de varios agentes financieros. Dispone también de recursos para brindar subsidio vía tasa de interés y con subsidios económicos para cubrir total o parcialmente sus costos de transacción. Puede apoyar a intermediarios financieros o destinatarios finales con subsidios tecnológicos.
 
                                                  Figura 1. Esquema de operación de FIRA
 
Fuente: Elaborado por el Instituto de Asesoría en Finanzas Internacionales (IAFI) basado en FIRA.
 
Para el presidente Adolfo Ruíz Cortínez el país era pobre y con una enorme desigualdad que afectaba a los más pobres que incluso carecían de la alimentación básica, por lo cual, se propuso que el Estado interviniese para fomentar la producción agrícola en especial en productos alimenticios de consumo popular. Para ello, amplió el apoyo financiero al campo aplicando tasas de interés que ayudasen al campesino a no tener que recurrir a préstamos de agiotistas. Se fortalecieron los precios de garantía al maíz, frijol, caña de azúcar y grasas alimenticias, pero no permitiendo a su vez que el precio fuese tan elevado que solo el gobierno los comprase y se convirtiese en una carga fiscal excesiva.
Durante su mandato se estableció una política económica para promover y alentar el desarrollo agrícola e industrial del país y aunque ya se contaba con un banco de desarrollo que daba financiamiento al sector rural, en 1954 el Gobierno Federal decidió crear dos nuevas instituciones buscando por un lado canalizar mayores inversiones y en segundo estimular el crédito privado agrícola. La primera de estas instituciones fue el Consorcio del Seguro Agrícola que se integraba por las compañías de seguros que daban atención a las comunidades rurales y su propósito fue asegurar los cultivos.
Bajo este contexto es como surge FIRA y el primero de los fideicomisos de fomento que lo integrarían: el Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura con aportación inicial de 100 millones de pesos del Gobierno Federal, la absorción de los recursos del antiguo Fondo Nacional de Garantía Agrícola y el importe de fideicomisos y fondos constituidos por el Gobierno Federal para el otorgamiento de créditos a la agricultura manejados a través de instituciones de crédito privadas. La intención del fondo fue garantizar a instituciones de crédito privadas para que recuperasen el financiamiento otorgado al sector agrícola, mediante el descuento de títulos de crédito que proviniesen de préstamos agrícolas, estableciendo además créditos y préstamos a las propias instituciones financieras privadas para que estos dispersasen los recursos hacia agricultores y empresas campesinas. 
Es en 1955 cuando el fondo se constituyó como contrato de fideicomiso a través del cual se otorgarían créditos de avío y de habilitación a los integrantes del sector rural, además de asistencia técnica y capacitación especializada por medio de expertos financieros, legales, administrativos y operativos.
A partir del gobierno de Luis Echeverría la participación del papel del Estado en la Economía se incrementó, mayor número de empresas, organismos y fideicomisos participando en prácticamente todos los sectores económicos. Echeverría (1974) consideraba:
 
“El sector agropecuario ha soportado el crecimiento industrial y comercial de México. Hoy, robustecidos los sectores urbanos, se hace indispensable recompensar al campesino por el enorme sacrificio realizado en bien de la Nación. 
En el campo vive la mitad de nuestra población, la más pobre. Las actividades que ahí se realizan, generan la mayoría de los alimentos que consumimos, abastecen de materias primas a la industria y producen, en varios renglones, excedentes exportables.
Las inversiones del Gobierno Federal para este año se orientan, en gran medida, a incrementar la producción agropecuaria y fortalecer los sistemas de comercialización y distribución de los propios campesinos.
Parte integrante de lo anterior es el Programa de Inversiones Públicas, para el Desarrollo Rural, cuya creación anunciamos hace un año y que continúa en éste con una inversión de 1,307 millones de pesos. Cubre 50 regiones del país en 30 entidades federativas. Comprende Obras de infraestructura con el uso preferente de la mano de obra campesina, procura la creación de fuentes de empleo a través de la apertura de nuevas tierras al cultivo y al mejoramiento de las existentes, así como con el establecimiento de agroindustrias y centros artesanales.”
 
El Banco de México tuvo una participación particular para promover y otorgar créditos hacia actividades prioritarias entre las que se encontraba la agricultura, los recursos fluían mediante sus fideicomisos hacia el sistema bancario para que este lo pusiera a disposición a los integrantes del sector. Con el fin de incrementar estos apoyos se dotó al FIRA de un nuevo fideicomiso constituido en 1972, el Fondo Especial de Financiamiento Agropecuario (FEFA) cuyo objeto fue operar un sistema de prestación de servicios técnicos y el otorgamiento de garantías buscando impulsar proyectos productivos del sector agropecuario.
Durante el su primer año de existencia ya habían dispersado más de 1,500 millones de pesos, de los cuales casi en la misma proporción fueron clasificados como créditos de avío (corto plazo) y créditos refaccionarios (mediano y largo plazo) etiquetados para el fomento de la agricultura y la ganadería. Sus recursos provinieron de fuentes internas y externas y rápidamente se convirtió en un instrumento de apoyo al sector rural.
Miguel de la Madrid Hurtado inició el cambio estructural de la economía mexicana y el Estado se preparaba para la desincorporación de las empresas y organismos públicos para que pasasen a propiedad de particulares. No obstante, se había establecido como meta incrementar la oferta de productos agropecuarios básicos para la alimentación, para lo cual, se impulsó a FIRA y su presupuesto creció con lo cual su cartera real aumentó casi el 50%, no obstante, la mayoría se fue para actividades agroindustriales.
En 1987 la producción del sector pesquero creció casi el 10 por ciento, pero al siguiente año se redujo en casi un punto porcentual, debido principalmente a la disminución en la capacidad de las embarcaciones y a la ampliación del periodo de veda de varios productos. Por ello, para lograr fortalecer al sector pesquero se constituye en 1988 el Fondo de Garantía y Fomento para las Actividades Pesqueras (FOPESCA) como parte de los fideicomisos relacionados con la agricultura, teniendo como objeto dar financiamiento a bancos privados y bancos de desarrollo para que estos los distribuyeran entre los integrantes del sector pesquero y acuícola en forma de capital de trabajo.
El año de 1994 tiene una significancia histórica para México en muchos sentidos, se ha concluido el proceso de modernización del Estado y la liberalización de la economía, insertando a nuestro país por completo en la política económica impulsora de la globalización, aun así la desigualdad era muy elevada y paulatinamente seguiría creciendo, lo que propició que en Chiapas se levantasen en armas parte de su población, dando origen al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el primero de enero. En marzo se asesinó al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y posteriormente al secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) José Francisco Ruíz Massieu, en julio se eligió presidente a Ernesto Zedillo Ponce de León y por primera vez, desde 1976, no es el presidente saliente quien devalúa, en cambio el presidente electo quien lo llevó a cabo en diciembre.
En este año con eventos tan significativos se da la autonomía al banco central modificando a su vez su papel como fiduciario en los distintos fideicomisos que operaba. Los agrupados en FIRA, durante transcurso este periodo tuvo resultados positivos, crecieron casi cincuenta por ciento y colocaron cerca de 20 mil millones de los ya nuevos pesos, siendo distribuidos casi en su totalidad al sector agropecuario (97.8%) y un pequeño porcentaje al sector pesquero (2.2%).
No obstante, existía una elevada cartera vencida en el sector agropecuario y el Gobierno Central designó a FIRA para operar el Sistema de Reestructuración de Cartera Vencida (SIRECA) que operaría durante el primer semestre de 1994 aplicándose principalmente a los casos críticos que se hubiesen identificados en la banca para ser redocumentados otorgando plazos mayores, mayor periodo de gracia de capital y una proporción de los intereses.
FIRA adoptó en noviembre de 1994 un sistema simplificado de tasas de interés que permitió disminuir el número de tasas que se cobraban en los fideicomisos que operaba, las cuales se aplicaron fundamentalmente a los productores con los ingresos más bajos, la minoría que demandaba créditos de corto y mediano plazo.
Con la autonomía un cambio sustancial para los fideicomisos instituidos en relación con la agricultura fue que el banco central solo los fondearia hasta 2013 y a partir de ahí tenían que convertirse en una entidad financiera autosustentable, desde entonces y a la fecha por tanto ha tenido que replantear sus estrategias con el propósito de contar con los recursos financieros suficientes y mantener sanas sus carteras de crédito.

En su programa institucional para el periodo 2020-2024 tiene tres objetivos prioritarios:
 
  • Fomentar la inclusión financiera y abatir las barreras de acceso a servicios financieros de las y los productores con énfasis en los de menor escala.
  • Promover el incremento en la productividad y eficiencia en todos los eslabones de las cadenas de valor del campo.
  • Contribuir al desarrollo de un sector agropecuario, forestal y pesquero responsable y sostenible.
 
(FOVI). Es administrado por la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) desde el 26 de febrero de 2002, fecha en que transfirió $10 000 millones de pesos a la SHF, valor que incluye la totalidad de sus bienes muebles e inmuebles y que se incorporarían al capital social del banco de desarrollo. Su objeto es financiar la vivienda a favor de la población de escasos recursos de manera más eficiente y expedita. Además puede:
 
  • Otorgar apoyos financieros a las instituciones de crédito con cargo a su patrimonio, mediante aperturas de crédito destinadas al financiamiento de la construcción, adquisición y mejora de vivienda, incluyendo base de vivienda y lotes con servicios, así como de actividades para el desarrollo del mercado de la misma y de los servicios de apoyo necesarios para su uso; así como otorgar garantías a tales instituciones.
  • Obtener recursos para destinarlos a la realización de los fines del fideicomiso, pudiendo otorgar, por dichos recursos, garantía sobre los bienes del propio fideicomiso.
  • Evaluar el desarrollo del mercado financiero de vivienda, así como evaluar, planear, coordinar y supervisar otros programas de promoción de vivienda cuyo seguimiento inmediato le sea encomendado por la SHCP o el comité técnico del propio fideicomiso.
  • Establecer reglas y criterios de acuerdo con los lineamientos generales emitidos por el fideicomitente y tomar las medidas adecuadas para los proyectos objeto de financiamiento con recursos del fondo estén acordes con el Programa Nacional de Vivienda, el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo y la Política Económica.
  • Emitir dictámenes y aprobaciones técnicas a proyectos habitacionales.
  • Controlar y supervisar directamente o por conducto de terceros, la ejecución de proyectos de vivienda y de urbanización de terrenos, cuando el fiduciario lo estime necesario.
  • Encomendar la realización de proyectos específicos de vivienda a alguna institución de crédito.
 
Como ocurre con la banca de desarrollo, los fideicomisos de fomento económico con actividades financieras alinean sus programas de trabajo al Plan Nacional de Desarrollo (PND) y al Programa Nacional de Desarrollo Financiero (PRONAFIDE) y a los programas sectoriales dentro de los cuales el fideicomiso está sectorizado.
Es importante que no se confunda a los fideicomisos de fomento económico con los organismos de fomento, estos últimos tienen en su mayoría personalidad jurídica y patrimonio propio, siendo la excepción FOVISSSTE, estando además bajo la supervisión de la CNBV y sus respectivas leyes los siguientes:
 
  • Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND).
  • Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE).
  • Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT)
  • Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (INFONACOT)
 
Debe por lo tanto quedar claro que existen muchos fondos y fideicomisos que están en operación en México, pero únicamente seis realizan actividades financieras y pertenecen al sistema bancario mexicano. También es importante que no se confundan con los organismos de fomento y que también se encuentran supervisados por la CNBV.
En nuestro próximo artículo explicaremos a la FND y sus últimos cambios que se efectuaron a partir del gobierno constitucional que tomó funciones en 2018. Por ahora queremos invitarlo a visitar el portal https://iafi.com.mx y nuestras redes sociales Facebook, Twitter, LinkedIn y YouTube a los que pueden suscribirse, encontrar distintos cursos y videos de las conferencias que hemos impartido en distintos foros, incluyendo naturalmente el llevado a cabo en Rankia con el tema de educación e inteligencia emocional.
Recuerde que nuestro trabajo no es convertirlo en un economista o financiero experto, pero si apoyarlo para que incremente su educación económica y financiera, facilitando la comprensión del funcionamiento de los mercados y sus instrumentos, logrando mejores decisiones de inversión y financiamiento, en beneficio de su economía.
Confiamos que este artículo les haya sido útil y esperamos sus comentarios al respecto, con el propósito de mejorar en los futuros temas a exponer.
 
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