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¿Dónde invertir? Acciones, fondos de inversión, bonos, depósitos o cuentas corrientes

A lo largo de nuestra vida, todos nos planteamos objetivos financieros como comprar un coche o una vivienda, financiar la educación de nuestros hijos o preparar nuestra jubilación. Aunque gastemos menos de lo que ingresamos, la realidad es que esto, suele ser insuficiente para conseguir estos objetivos. ¿Qué podemos hacer entonces para cumplir nuestros sueños? Tendremos que invertir nuestros ahorros, por eso, vamos a explicar los diferentes instrumentos que podemos utilizar y cuáles nos van a dar mayor rentabilidad.
 
¿Dónde invertir?  Acciones, fondos de inversión, bonos, depósitos o cuentas corrientes
 
Hay diferentes instrumentos financieros donde podemos invertir nuestro dinero: acciones, fondos de inversión, bonos, depósitos y cuentas corrientes. Empezaremos explicando de menor a mayor rentabilidad, una mayor rentabilidad también conlleva un mayor riesgo.
 
 
 

Depósitos y cuentas corrientes

Cuando ingresamos nuestro dinero en un depósito o una cuenta corriente, depositamos nuestros ahorros en un banco, que tiene la obligación de devolvernos nuestro dinero en cualquier momento en que lo solicitamos. Normalmente, la entidad ofrece a los clientes una remuneración o tipo de interés por el dinero depositado, este interés suele ser muy bajo.
 
Además, la entidad le presta un “servicio de caja”, donde se compromete a realizar los pagos y cobros que el cliente le encargue. Algunos ejemplos de pagos y cobros son: ingresos en efectivo, abonos en general, domiciliar recibos, retirada de dinero en efectivo y pagos de cheques. El banco puede cobrar una comisión por estos servicios, aunque a veces son gratuitos. 
 
En definitiva, los depósitos y cuentas corrientes ofrecen rentabilidades muy bajas, más aún si tenemos en cuenta la inflación. Porque la inflación está reduciendo la poca rentabilidad que estamos obteniendo. La única ventaja de estos instrumentos es que el riesgo es muy bajo, por tanto, este tipo de dinero es adecuado para mantener el dinero en caso de emergencia. 
 

 

Bonos

Los bonos en definitiva son préstamos. Al comprar un bono, te conviertes en prestamista de una institución, que te paga intereses hasta que te devuelve el principal del bono. Esto ocurre año tras año, siempre que no quiebre la institución. 
 
¿Qué tipos de bonos existen? Las principales clases de bonos son los bonos gubernamentales y los bonos corporativos. Los bonos gubernamentales están garantizados por el estado y generalmente ofrecen una rentabilidad baja debido a su bajo riesgo. Mientras que los bonos corporativos son emitidos por las empresas, al no estar garantizados por ningún estado, tienen un mayor riesgo, pero también una mayor rentabilidad. 
 
Al invertir en bonos, tenemos que tener muy en cuenta el tipo de interés. Porque cuando los tipos de interés del mercado suben, el valor de los bonos existentes disminuye (y viceversa). Entonces para mantener el riesgo de los tipos hay que mantener el bono hasta su vencimiento. 
 
Los bonos aunque ofrecen mayor rentabilidad que los depósitos y las cuentas corrientes, la rentabilidad es menor que la que obtenemos al invertir en acciones, porque el riesgo es menor. Como hemos visto si son bonos gubernamentales están garantizados por el estado que los emite y si son bonos corporativos siempre tendrán preferencia de cobro, antes que los accionistas.
 

Fondos de Inversión

Hay diferentes fondos de inversión, pudiendo invertir en renta fija (bonos gubernamentales y bonos corporativos), renta variables (acciones), mixtos (invierten en renta variable y renta fija), etc.
 
Nos centraremos en los fondos de acciones, inviertes en un fondo el dinero y se pone en común con el de los demás partícipes, este fondo es gestionado por un grupo de profesionales que intentan conseguir la mayor rentabilidad. Los fondos requieren menor esfuerzo que invertir en acciones directamente y además suelen tener menor volatilidad. Las acciones individuales pueden perder todo su valor, pero como en un fondo hay gran variedad de acciones y es muy poco probable que todas las acciones pierdan su valor.
 
Pero esta menor volatilidad conlleva una menor rentabilidad. Además el trabajo de selección de acciones por parte de los gestores no es gratuito, estas comisiones disminuyen también la rentabilidad final para el inversor. Hay que tener en cuenta, que cuanto más dinero tiene uno invertido en un fondo, mayores serán las comisiones que pagará en términos absolutos. 
 
Otro de los inconvenientes de los fondos, es que igual que corres riesgo al elegir una mala acción, también lo corres al elegir un fondo inadecuado. Porque puede ser que el gestor que has elegido no consiga una buena rentabilidad.
 

Acciones

Las acciones son participaciones en empresas, por tanto, cuando compra una acción se convierte en propietario de una parte de la empresa. El valor de esta participación a largo plazo aumentará o disminuirá en función de la evolución del negocio. Gran parte de los inversionistas eligen invertir en acciones porque brindar mayores rentabilidades y a largo plazo ninguna otra inversión ofrece mejores resultados. Pero esta elevada rentabilidad, supone un mayor riesgo, ya que, las acciones son la inversión más volátil.

 

 

Invertir en acciones ¿La mejor opción?

Como hemos indicado, los beneficios de invertir en acciones superan sus riesgos. A la hora de invertir en este instrumento, hay que tener en cuenta que para un mismo año, las acciones pueden tener una gran diferencia entre el precio mínimo y el máximo. Para reducir este riesgo, lo mejor es no invertir todo nuestro dinero en la misma empresa, es decir, tener una cartera con un mayor número de valores. Aunque esto no eliminará todo el riesgo, porque incluso una cartera de acciones puede fluctuar bastante y sufrir grandes pérdidas en periodos cortos.  
 
Pese a la volatilidad y los riesgos que hemos comentado, a largo plazo las acciones brinda rentabilidades más elevadas que otros tipos de inversiones. Mientras que las acciones han obtenido las mayores rentabilidades, los bonos gubernamentales se han limitado a mantener la inflación. Por eso, cuando mayor sea el plazo al que invierte en acciones, mejores rendimientos obtendrá porque la variación de rendimiento esperado disminuye y la probabilidad de obtener un retorno positivo aumenta. 
 
 
En conclusión, las acciones son la inversión más atractiva en el largo plazo, pero su rentabilidad no está garantizada y es muy volátil a corto plazo. Por eso, no es recomendable invertir en acciones si queremos conseguir objetivos financieros a corto plazo.

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  1. #1

    rupegir

    Un gran artículo. Es justo la información que estaba buscando. Brevedad, precisión y una excelente capacidad de comunicación. ¡Enhorabuena a la redactora!.

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