Calidad: ¿Un lujo o una complicación?

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¿La calidad es necesariamente un lujo, una complicación o depende del tamaño de su excelencia? Antes se conceptualizaba a la calidad, en términos generales, como “un conjunto de propiedades inherentes a una cosa que permite caracterizarla y valorarla con respecto a las restantes de su especie” y nos estábamos limitando demasiado. Hoy en día la calidad sé está enfocando a satisfacer una necesidad con fiabilidad y seguridad.

 

Esto cambia acorde a las necesidades del consumidor. Es importante recalcar, la calidad es consecuencia de todas las personas que están en el proceso, es decir, va más allá del departamento de control de calidad. Actualmente es un hecho la exigencia creciente de los mercados y los clientes, es por eso que la calidad surge de la necesidad de supervivencia de una empresa y la necesidad de la sociedad al ser satisfecho.

 

Es correcto que manejemos entonces, una calidad total, donde todos asumamos nuestro papel de cliente y proveedor de servicios, productos e información. Con una sola de las partes que no coopere, se diría que la calidad fue afectada. Ya no solo sé está enfocando en la producción, sino, en las partes que lo conforman. 

 


En cada instante un cliente expresa su necesidad y el proveedor debe ser capaz de ofrecer la calidad y cantidad que el cliente necesita porque “todos somos clientes de unos y proveedores de otros”. Pero ¿cómo se puede lograr? para ello debe conocerse lo que se está haciendo, lo que debe hacerse y las acciones que se van a tomar para corregir lo que se pueda en caso de estar haciendo las cosas mal.

 

Cualquier proyecto humano requiere que un grupo de personas aporten su inteligencia, esfuerzo y trabajo; en caso contrario, tendríamos gente sin iniciativa y no se podría progresar. Sin embargo, debemos seguir sin excepción parámetros de medición. No sé insista en poner esfuerzo en aquello que no se pueda medir. 


En resumen la nueva filosofía de la calidad busca cero desperdicios de tiempo, cero desperdicios de dinero, cero desperdicios de materiales, cero averías y cero sorpresas. Es evidente que ninguna empresa trabaja con ceros absolutos, aun con el equipo más sofisticado. Se trata de aproximarnos al máximo de forma constante aunque nunca se alcance totalmente.

 

Patricia Huerta Lozano
VP de Investigación en IMEFUniversitario UMSNH
Twitter: @huertapatriciaa

 

 

Referencias

  • Española, R. A. (s.f.). rae. Obtenido de http://dle.rae.es/?id=6nVpk8P|6nXVL1Z
  • Maseda, A. P. (2016). Gestion de calidad. México: Alfaomega Grupo Editor.



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