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El pasado 27 de enero se celebraron en Perú las elecciones del nuevo congreso. En estas últimas, ningún partido tuvo mayoría absoluta, a diferencia de las elecciones del 2016.

Este aspecto posee una importancia implícita, en la que se abarca el contexto económico nacional. Ciertamente, el presidente del país es quien mayormente ejerce cambios en este sector, pero el congreso es quien da la aprobación a sus proyectos.

Sabiendo esto, en las próximas líneas se indicarán cuáles son las estrategias que pretende ejercer el actual mandatario del país, Martín Vizcarra, y cuáles son las problemáticas financieras que el congreso peruano debe enfrentar.

Problemas económicos a los que se enfrenta el nuevo congreso de Perú

 

El índice de competitividad internacional

En primera escena, se encuentra la representante del “Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)”, la cual ha propuesto un plan para mejorar la posición de Perú en el índice “Dong Business”.

Este responde al señalamiento del “Plan Nacional de Competitividad y Productividad”. La estrategia pretende crear un conjunto de grupos de trabajos de diferentes sectores.

Estos a su vez, generarán diferentes propuestas sobre cómo mejorar a la ciudadanía en términos de la comercialización nacional. Dichas estrategias serán llevadas a términos normativos por representantes legales.

Estos últimos evaluarán los procesos que conllevan y determinarán si son posibles ser ejecutados dentro del contexto nacional. Cabe destacar que la mayoría de las propuestas se derivan de la protección de los inversionistas.

También se anexan aumentos de créditos, la resolución de las problemáticas de permisos de construcción, registro de propiedades, el pago de los impuestos y por supuesto la resolución y magnificación de los comercios fronterizos.

Cabe destacar que estas propuestas, al ser a nivel macro y a largo plazo, deberán ser revisadas por el congreso para determinar la legalidad de las mismas y su conveniencia para el estado peruano.

En este punto, la aceptación de los puntos señalados se hace imperante. Esto se debe a que, en las propuestas entrarían intrínsecos señalamientos del consejo de ministros, las superintendencias de aduana y registros públicos e incluso la institución de defensa en la competición nacional.

Esto sin mencionar a la “Superintendencia del Mercado de Valores” (SMV) y parte del poder judicial del país. Incluso, estarían presentes representantes especiales del “Banco Mundial” en sí.

Cabe destacar que esto, a nivel internacional, supone ser uno de los problemas económicos más representativos de Perú, por lo que su resolución se ha vuelto imperante.

 

Exportación de minerales

Este es uno de los puntos más relevantes que ha representado una problemática inmensa para la estabilidad financiera de Perú. En primera gestión se encuentra la calidad de exportación del cobre.

Este último representaba un porcentaje de hasta 10% de crecimiento anual. Sin embargo, el pasado año 2019 se reportó un ingreso de solo 12.260 millones de dólares en este sector.

Dicho aspecto representa hasta 9.4% menos con respecto al año anterior, según lo demostrado por la “Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE)” en su informe anual.

Asimismo, está implícita la exportación del oro, en donde también se vio una decadencia de hasta 3.1%. Estas, en conjunto, crearon un descenso en la exportación de minerales de hasta 6.1% con respecto al año 2018.

Para ello, el congreso de Perú debe ejercer presiones para mejorar el factor tanto productivo como de exportación del país. En este sentido, impulsar nuevas rutas comerciales, afincar mejoras en el sistema de distribución y apoyar las reformas laborales estipuladas por el presidente Vizcarra.

 

Crecimiento económico

A pesar de que Perú es uno de los pocos países de Latinoamérica que todavía presenta un crecimiento constante de su PIB, la volatilidad de este último índice es realmente peligroso para la estabilidad nacional.

Por ejemplo, para el primer trimestre del año 2019 se reportaron incrementos exponenciales de hasta 3% en su Producto Interno Bruto. No obstante, este índice después bajó a menos del 2% para los últimos meses del año.

Asimismo, según el “Banco de Crédito de Perú (BCP)”, esto afectó a ciertos sectores industriales (Aunque provocó el auge de muchos otros, como el de hidrocarburos).

No obstante, para principios de este año 2020 se espera que el índice del PIB crezca hasta 3% nuevamente. Ciertamente el incremento de este factor es bueno, pero el cambio tan abrasivo de la tasa de crecimiento es algo preocupante.

Esto se debe a que los riesgos de deflación se encuentran presentes, siendo una práctica antagonista de la economía que puede poner en declive la capacidad productiva de una nación.

Cabe destacar que, el FMI (Fondo Monetario Internacional), ha estimado que el PIB seguirá creciendo para el año 2021 a términos del 3.75%. Sin embargo, este incremento debe ser concebido por prácticas del congreso en unión con el presidente.

Para ello, es recomendable no ejercer medidas de rebote en los sectores de industrialización. Esto último como un método de salvaguardar el avance progresivo del índice y su control relativo por parte del estado.

Cabe destacar que, en este punto, se encuentran implícitos todos los proyectos de Vizcarra. Estos últimos deben ser considerados al detalle por el congreso para poder determinar si son aptos para el tipo de crecimiento deseado del PIB.

Sin embargo, mientras el alcance de desarrollo sea escalonado, la problemática de la volatilidad del Producto Interior Bruto se verá más reducido.

 

Crecimiento de deuda

A pesar de que la economía de Perú está relativamente estable y con un desarrollo exponencial, la deuda que este país ha captado en el sector público ha preocupado a diferentes analistas.

Ciertamente Perú solo tiene un total de 49.880 millones de euros en deuda (lo correspondiente al 26.15% de su PIB), sin embargo, cada vez está siendo más recurrente su financiamiento con bonos por parte del estado.

De hecho, solo en el 2019 se reportó un incremento por esta práctica del 33%, significando hasta 1.930 millones de dólares en comparación al año 2018. Si el índice sigue así, para los próximos años Perú puede verse en la misma situación que Argentina.

Es por ello que el congreso nacional debe ejercer medidas que pretendan controlar la financiación del sector gubernamental con bonos estatales, ya que es una práctica no requerida y que le puede perjudicar enormemente a Perú. 

 

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